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España informará a los países atlanticos del rechazo del memorándum de la URSS

Los embajadores de España acreditados ante los países miembros de la Alianza Atlántica han recibido instrucciones del Ministerio de Asuntos Exteriores para que informen a los Gobiernos respectivos de la posición española ante el memorándum que la Unión Soviética intentó entregar a las autoridades de Madrid y luego difundió a través de la agencia Tass. La posición española es la de rechazar los argumentos y presiones de la URSS, que el Gobierno hispano calificó de «injerencia en los asuntos internos españoles».

En medios diplomáticos se cree que el documento de la URSS no tendrá ninguna consecuencia práctica en el proceso de incorporación de España a la OTAN, de acuerdo con los planes del Gobierno que preside Leopoldo Calvo Sotelo. Más concretamente se cree que los países de la Alianza Atlántica no rectificarán sus posiciones favorables a la incorporación de España al Tratado de Washington, aunque se teme que esta posición oficial de la URSS pueda animar ciertos debates políticos y públicos como los que podrían celebrarse en países aliados, como Dinamarca, Noruega y Holanda, antes de que sus Parlamentos entren en el proceso de ratificación de la entrada española en la Alianza. En todo caso es cierto que las cancillerías europeas estudian con interés este documento que anuncia una ofensiva diplomática de la URSS utilizando la cuestión del ingreso de España en la OTAN como argumento Firme en las distintas negociaciones políticas y armamentistas entre el Este y el Oeste. Se da por seguro que este tema será objeto de discusión en las reuniones del Comité de Representantes Permanentes de la Alianza Atlántica, que se reúne, a nivel de embajadores, en Bruselas semanalmente, e incluso en el marco de la llamada concertación política de las Comunidades Europeas, que coordina la política exterior de los diez países de la CEE.

El tema puede ser discutido también durante la proxima visita a Nueva York del ministro de Asuntos Exteriores, José Pedro Pérez Llorca, para asistir a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Durante este viaje Pérez-Llorca piensa mantener varios contactos diplomáticos, entre los que figuraba, en un principio, un encuentro con el jefe de la diplomacia soviética, Andrei Gromiko, aunque este encuentro podría suspenderse a la vista del enfriamiento de las relaciones Madrid-Moscú. De momento, ayer un portavoz de Asuntos Exteriores declaró a EL PAÍS que parecía que «Pérez-Llorca no íba a coincidir con Gromiko en Nueva York».

Otro tema íntimamente ligado a la cuestión atlántica es el problema de Gibraltar, que el Gobierno de Madrid desea resolver lo antes posible. En el palacio de Santa Cruz se afirmaba ayer que los contactos técnicos hispanobritánicos se habían reanudado, mientras que el secretario del Foreing Office, lord Carrington, declaraba ante los corresponsales extranjeros acreditados en Londres que esperaba el cumplimiento, por parte hispana, del acuerdo de Lisboa, con lo que venía a insistir en la petición británica de que España abra, de una vez, la frontera con Gibraltar.

Por último. hay que señalar en torno al tema OTAN que el ministro Pérez-Llorca se vio obligado, hace dos días, a llamar por teléfono a su colega portugués González Pereira, para darle seguridades de que España nunca pretenderá un mando conjunto militar en la Península Ibérica cuando entre en la OTAN. El ministro enmendaba así una reciente declaración pública de Javier Rupérez en la que el secretario de relaciones internacionales de UCD dejó abierta esta posiibilidad que preocupa y rechaza Lisboa.

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