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La prensa oficial explica a los chinos la fiesta de los toros

"La corrida de toros es un espectáculo maravilloso", ha dicho un cronista chino en el Diario del Pueblo de Pekín. Su artículo, que adquiere la máxima resonancia al publicarse en el periódico oficial, contrasta con otra crónica de hace tres años que calificaba la fiesta española como "espectáculo cruel".« El gacetillero taurino, que hoy elogia la lucha creativa de los toreros, es Zhen Minsien, de la Asociación de Amistad del Pueblo Chino con el Extranjero, que visitó España durante el mes de junio, según informa Efe.

Dos caballos con peto protector salen al ruedo "y unos ayudantes, que hacen su entrada a pie, atraen al toro con unas capas rosadas hasta la derecha del caballo para que el jinete, con una lanza, le pique en la columna vertebral", explica el aficionado.

A continuación suena el clarín "y tres hombres con arpones multicolores entran en la plaza y, por orden, los lanzan por encima de la cabeza del animal para clavarlos en la espalda".

Al principio, el cornúpeta "se vuelve como loco", pero pronto se le pasa el dolor y pierde fuerzas, "y es entonces cuando comienza la verdadera emoción".

La figura taurina aparece en el ruedo con una capa roja "y tira de ella con suavidad, haciendo pasar al toro al vacío", y, "ante el peligro, los toreros se muestran tranquilos y gallardos".

Su faena "es una maravillosa combinación de valor, habilidad, maestría técnica", opina el gacetillero chino, a quien admiró "la buena puntería de los diestros para clavar la espada brillante en el cuerpo del toro".

Le impresionó también la tenacidad del toro antes de rendirse, a pesar de la herida mortal: "Cuando, finalmente, el animal cayó a la arena, por desgracia, el torero le pinchó con la espada en el cuello y acabó con su vida".

En ese momento, prosigue el cronista, tres caballos, "adornados con banderas rojas y campanillas", seguidos de varias personas, entran al coso "y arrastran al toro hasta fuera de la plaza al son de la solemne música de los clarines".

Explica Zhen Minsien que los toreros "no siempre acaban bien, pues a veces son heridos por el toro, y por eso en la plaza hay puestos de socorro".

Informa, finalmente, de que las corridas de toros son una fiesta muy antigua en España -"en el siglo VIII, moros y cristianos se entrenaban con toros para matarse después entre sí"- y ahora ha derivado "en una pelea intensa, peligrosa, maravillosa y creativa que gusta en España y en América Latina".

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