Los Reyes de España suspenden su asistencia a la boda real británica

Los Reyes de España, Juan Carlos y Sofía, no asistirán a la boda del príncipe Carlos y ladi Diana, ante la decisión de la familia real británica de incluir Gibraltar en el itinerario del viaje de bodas. El Gobierno español ha presentado una protesta formal a las autoridades británicas por esta escala, que fuentes diplomáticas españolas consideran «inoportuna» y negativa para las relaciones entre ambos países.

Mientras tanto, responsables de la Administración de Londres insisten en que se trata de un hecho privado, que no afecta a la política oficial del Gobierno británico.El pasado fin de semana el Gobierno español supo de manera sorpresiva que el príncipe Carlos y ladi Diana iban a comenzar su víaje de bodas el 1 de agosto, con una escala en Gibraltar, adonde llegarían desde Londres. por vía aérea, para embarcar luego a bordo del yate real Britannia e iniciar posteriormente, un crucero de luna de miel por el Mediterráneo. Inmediatamente, el embajador de España en el Reino Unido, Fernando Arias Salgado, informó al Foreign Office de la preocupación que esta noticia causaba en las autoridades españolas, por la utilización política que podía hacerse en los medios de comunicación de todo el mundo de la escala de lo principes en Gibraltar. como ejemplo de reafirmación ole la soberanía británica sobre el Peñón por parte de la familia real del Reino Unido.

La única respuesta que se ha recibido de las autoridades británica fue que se trata de un viaje privado sin carácter oficial, recordándose que el Gobierno de Londres no tiene responsabilidades directas ni en la boda ni en el viaje posterior de los príncipes.

El anuncio oficial del itinerario del viaje del príncipe Carlos y de ladi Diana, hecho público en Londres el pasado lunes, provocó ayer la protesta oficial española ante las autoridades británicas y la deecisión personal de don Juan Carlos de no asistir a la boda a la que ya había anunciado su presencia lo que se había considerado como un gesto político español en favor de la mejora de las relaciones hispano británicas, marcadas siempre por el problema de Gibraltar. Ha sido por este contencioso por lo que hasta ahora no se ha planteado un intercambio de visitas oficiales entre los jefes de Estado de ambos países.

Para evitar este incidente diplomático, que habrá de traer consecuencias en las relaciones de ambos países, y repercusiones en la población gibraltareña, las autoridades españolas ofrecieron a Londres, sin éxito, la posibilidad de que el príncipe Carlos y ladi Diana embarcaran en el puerto español del Mediterráneo que quisieran, para evitar así la escala de Gibraltar.

La decisión de don Juan Carlos de suspender su viaje a Londres para asistir el día 29 a la boda ha sido considerada como un gesto político de alcance que ha sorprendido en el palacio de Buckingham, donde, al parecer, no se esperaban una reacción así. Según fuentes bien informadas, el rey Juan Carlos ha tomado personalmente la iniciativa de suspender el viaje ante la insistencia de la familia real británica de mantener la escala del príncipe Carlos y ladi Diana en Gibraltar.

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El Gobierno español considera "gratuita e inoportuna la presencia del príncipe Carlos y ladi Diana en Gibraltar

Viene de primera páginaAnte estos hechos, el ministro de Asuntos Exteriores, José Pedro Pérez-Llorca. habló ayer telefónicamente con su homólogo británico, lord Carrington, quien se encuentra en Ottawa, y le presentó una protesta oficial del Gobierno español. Otro tanto hizo el embajador de España en Londres, quien, también, se encargó de informar al palacio real británico de la suspensión del viaje de los Reyes de España a Londres, y del hecho de que no habrá ningún miembro de la familia real española en la boda del príncipe Carlos. Por el momento sólo se mantiene la presencia del propio embajador, Fernando Arias Salgado, como representante de España en la ceremonia. Por cierto, el embajador de España asistió ayer en Buckingham a una recepción oficial de la familia real británica.

Decisión torpe o intencionada

En medios oficiales españoles no se descarta que la decisión de incluir Gibraltar en el itinerario de los príncipes fuera un acto político intencionado, una vez que se supo en Londres la preocupación que esta iniciativa iba a causar en Madrid. En un principio, en los medios oficiales españoles, se calificó de torpeza la utilización del aeropuerto y del puerto de Gibraltar como primera escala del viaje de bodas de los príncipes, pero, ante la confirmación de este itinerario, en Madrid se consideró como intencionada la visita al peñón.

Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores calificó ayer la visita del príncipe Carlos y ladi Diana como «inoportuna y gratuita» y otras fuentes del mismo Ministerio señalaban que este gesto provocará un nuevo bache en las relaciones hispanobritánicas. Asimismo, en fuentes próximas al Ministerio de Asuntos Exteriores se confirmó que el Gobierno español había ofrecido al príncipe Carlos y a ladi Diana la posibilidad de embarcar en el yate Britannia en cualquier puerto español de la costa mediterránea, Almería o Málaga, y de aterrizar en tierra española para evitar el incidente. Estas ofertas hispanas no fueron consideradas por parte de la familia real británica, que decidió mantener la escala gibraltareña.

Máximo relieve en la BBC

La BBC abrió anoche sus noticiarios de radio y televisión con la noticia de la suspensión de la asistencia de los Reyes de España al enlace matrimonial del príncipe Carlos y ladi Diana, informa nuestro corresponsal en Londres, Andrés Ortega.Por su parte, el portavoz oficial del palacio real de Londres declinó hacer cualquier comentario en torno a la decisión española, tras el anuncio oficial de que los Reyes de España no asistirán a la boda.

Por otra parte, se piensa que este incidente, que afectará a las relaciones de las familias reales de ambos países, puede poner en tela de juicio el llamado acuerdo hispano-británico de Lisboa sobre Gibraltar, que, por cierto, permanece bloqueado desde su establecimiento en abril de 1980, fecha en la que el jefe de la diplomacia británica, lord Carrington, y el entonces ministro español de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, decidieron iniciar negociaciones oficiales sobre el futuro de la Roca.

Estas negociaciones, que permanecen bloqueadas, no arrancaron porque la parte británica exigía de España la previa apertura de la verja de Gibraltar, mientras que Madrid pedía abrir la frontera gibraltareña y la garantía de que los españoles que quisieran visitar el Peñón podrían disfrutar de los derechos de residencia que hoy tiene cualquier ciudadano de las Comunidades Europeas. Para Madrid, apertura de la verja y la concesión de ventajas de residencia debían ser acciones simultáneas ejecutadas a la par por ambos Gobiernos, mientras que el Reino Unido exige la apertura de la verja y luego la negociación de todas las cuestiones pendientes.

A principios del presente mes de julio, lord Carrington y Pérez Llorca se entrevistaron en Bruselas con motivo de la sesión ministerial negociadora España-CEE y mantuvieron, de nuevo. una conversación sobre Gibraltar en busca de una salida al conflicto, que ahora, con esta visita real, aparece aún más comprometida y difícil.

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