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Los GRAPO atribuyen el atentado contra California 47 a grupos parapoliciales y a la extrema derecha

Cuatro de los seis miembros de los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO) que fueron procesados en relación con la explosión de una bomba de gran potencia en la cafetería California 47, de Madrid, el 26 de mayo de 1979, con el resultado de nueve personas muertas y 61 heridas, negaron ayer ante la Audiencia Nacional su participación en la colocación del artefacto.

En tal sentido se manifestaron Alfonso Rodríguez García, presunto autor material del hecho; José María Sánchez Casas, Juan Manuel Pérez Hernández y Mercedes Herranz Arcones. Los otros dos acusados -María del Carmen López Anguita, también presunta autora material, y Ernesto Fernández Portillo- no comparecieron al juicio oral. El fiscal en su dictamen solicita un total de 2.295 años de cárcel para los supuestos implicados. Durante el interrogatorio, éstos atribuyeron los hechos a «los fascistas» -fuerzas parapoliciales y extrema derecha-, para sembrar la confusión y el terror como en otros sucesos análogos ocurridos en Italia y Alemania.La vista oral y pública del juicio sobre la matanza de California 47 se inició ayer en medio de fuertes medidas de seguridad ante la Audiencia Nacional. Una compañía de la Policía Nacional vigilaba los alrededores del edificio, y numerosos inspectores de policía estaban presentes en el interior y en la misma sala de audiencia. Según las conclusiones del fiscal, los hechos constituyen nueve delitos de asesinato cualificados por el empleo de explosivos, un delito de estragos, veintidós de lesiones graves, diez de lesiones menos graves y veintinueve faltas de lesiones. Los daños causados en el local son valorados en unos 34 millones de pesetas y las indemnizaciones solicitadas para los familiares de las víctimas y para los heridos rebasan los 260 millones de pesetas.

En el interrogatorio, Alfonso Rodríguez García manifestó que los GRAPO no colocaron el artefacto y que en su domicilio, donde residía con María del Carmen López Anguita, recibió de un individuo de nombre desconocido un maletín con un artefacto, que lo tenía preparado por si la dirección de la organización le daba la orden de utilizarlo. Negó recibir un segundo maletín, que supuestamente fue el que se colocó en California 47. Rodríguez García manifestó, a preguntas de su defensor, que cuando los GRAPO programaron alguna voladura, siempre tuvieron en cuenta los riesgos para la gente del pueblo, y que sus acciones iban dirigidas principalmente contra militares, policías, guardias civiles y chivatos. Tanto este procesado como sus compañeros, denunciaron ante el tribunal torturas durante su estancia en la comisaría, falta de asistencia letrada y coacciones de las fuerzas de seguridad antes de prestar declaración ante el juez.

El Gobierno, y no Fuerza Nueva, enemigo principal

A continuación declaró José María Sánchez Casas, quien manifestó, no recordar si entregó un maletín, afirmando que él hubiera colocado la bomba en otro sitio y no en California 47, ya que allí había gente inocente.

-Pero allí podía haber militantes de Fuerza Nueva -insistió el fiscal.

-A lo mejor, lo hubiéramos hecho con gente de Fuerza Nueva, pero en su sede, no en California 47, donde también hay señoras y niños tomando café.

-¿Llegó a comentarse entre los GRAPO la posibilidad de California 47 como objetivo"

No.

-¿En qué otros lugares planearon la colocación del explosivo?

-Podría ser la Audiencia Nacional o la Dirección General de Seguridad.

-¿Y en un cine?

-No somos tan burros, y además a Fuerza Nueva no la vamos a atacar, principalmente. Nuestro enemigo principal es el Gobierno, no Fuerza Nueva.

Sánchez Casas declaró también que los GRAPO no se responsabilizaron de la acción, porque no la habían realizado, y que este tipo de acciones son ejecutadas por incontrolados, con el fin de desprestigiar a organizaciones revolucionarias.

Durante la prueba testifical, dos empleados de California 47 no reconocieron a ninguno de los procesados, si bien uno de ellos manifestó que Rodríguez García era el más parecido a un joven vestido con un jersey azul que vio junto al teléfono, poco antes de la explosión, simulando que telefoneaba a alguien con el auricular colgado.

También manifestó que entre los compañeros se comentó la ausencia de tenderetes de Fuerza Nueva ese día en las inmediaciones de la cafetería. Uno de los heridos, que tardó en curar las heridas recibidas un año, tampoco pudo reconocer a ninguno de los procesados.

El fiscal basó toda su acusación en las declaraciones policiales de los procesados y en las manifestaciones de la camarera Julia Ayala, quien reconoció un jersei de color granate que, según el fiscal, llevaba puesto Alfonso Rodríguez durante la colocación del artefacto. Afirmó que Pérez Hernández fabricó dos maletines explosivos, operación en la que colaboró Mercedes Herranz. Pérez Hernández, según el fiscal, pasó uno de ellos a Sánchez Casas y el otro a Rodríguez García, que fue el que colocó en la cafetería.

Los defensores solicitaron la libre absolución para sus patrocinados, por entender que no participaron en el atentado contra la cafetería California 47. Todos ellos condenaron «este asqueroso atentado», y manifestaron estar conformes con la calificación jurídica que de los hechos ha realizado el ministerio fiscal, pero no en que los acusados hayan sido los autores del atentado.

Señalaron igualmente que el explosivo utilizado por los GRAPO siempre es Goma 2 y no amonita (empleado en California 47), que, según dijeron, es utilizado exclusivamente por las bandas fascistas. Los abogados de la defensa hicieron un paralelismo entre el atentado contra la cafetería California 47 y los perpetrados en la estación de Bolonia, el del tren Itálicus, y el de la Fiesta de la Cerveza de Munich. También relacionaron el atentado con el asalto al Banco Central de Barcelona, ya que ambos se produjeron en vísperas del Día de las Fuerzas Armadas, y los dos suponen, a su juicio, un claro intento desestabilizador y de provocación a las Fuerzas Armadas.

Preguntado por el tribunal si tenía algo más que añadir, se levantó Sánchez Casas y dijo: «El hecho de que hoy hayamos celebrado el juicio no obedece más que a que públicamente se viera que nosotros, los GRAPO, no hemos tenido participación en el atentado contra California 47. No nos movía ningún otro motivo. Mañana (por hoy) tengo tres juicios y no puedo tener confianza en el tribunal porque sé que me van a caer muchos años». Sánchez Casas dijo también: «No confíamos en la Prensa, pero sí en el pueblo. Es para lo único que hemos celebrado el juicio». El caso quedó visto para sentencia a las 22.20 horas de ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de julio de 1981

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