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Tres juristas católicos critican el proyecto de ley de Divorcio

El proyecto de ley sobre el divorcio «atenta contra los acuerdos entre la Santa Sede y el Estado español y, por tanto, es inconstitucional ». Esta es una de las conclusiones del estudio sobre el divorcio realizado por los profesores de Derecho Canónico en las facultades de Salamanca, Pamplona y Comillas.Los canonistas, que quieren mantenerse en el estricto terreno jurídico, encuentran en el proyecto de ley «defectos verdaderamente sustanciales». Por ejemplo, el de su posible inconstitucionalidad debido a que atenta a los acuerdos. Algo parecido arguyeron en Italia, en 1974, los juristas antidivorcistas hasta que el Tribunal Constitucional rechazó la acusación diciendo que el Estado puede y debe tener su propia legislación sobre el tema.

También se maravillan los profesores Lamberto de Echevarría, Carmelo de Diego y Carlos Corral de que los parlamentarios hayan empezado con el divorcio a la hora de desarrollar la normativa sobre la familia. La misma crítica transmitieron a los obispos, en su penúltima asamblea plenaria, Luis Alberto Petit y Carmen Alvear, dirigentes de la Confederación de Padres Católicos.

El divorcio «por mutuo acuerdo o incluso por decisión unilateral» es otro punto que, a los ojos de los juristas católicos, pone en peligro la estabilidad familiar. Los autores del informe no parecen aceptar la distinción dada por los ponentes entre «con mutuo acuerdo», que habla el proyecto, y «por mero acuerdo», que no es contemplado.

Crítica del obispo de León a los partidos

Con el título «Sobre las pretendidas intromisiones de la Iglesia en materias políticas», el obispo de León, Fernando Sebastián Aguilar, publicó el domingo en la Prensa local un duro artículo contra los partidos y grupos políticos que han criticado el último documento de la Conferencia Episcopal sobre el divorcio, informa Antonio Núñez.El obispo acusa a los partidos laicos de utilizar «procedimientos casi de terrorismo verbal, que recuerdan otros tiempos», para imponer silencio a los representantes de la Iglesia. Igualmente se advierte sobre el «talante totalitario y opresor» de los programas políticos, que, según Sebastián Aguilar, aspiran a modelar la vida y la mente de los ciudadanos, de acuerdo con «ciertas concepciones filosóficas».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de marzo de 1981