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La propuesta de candidato a presidente del Gobierno, pendiente de las tensiones internas de UCD

Las consultas de don Juan Carlos con los grupos políticos con representación parlamentaria para la sustitución de Adolfo Suárez a la cabeza del Gobierno continuaron ayer y prosiguen hoy. La propuesta del candidato a la Presidencia del Ejecutivo no la hará el Rey, según fuentes solventes, hasta que se hayan dilucidado las tensiones internas de UCD en el II Congreso del partido o, en todo caso, hasta que no existan garantías de que el candidato propuesto obtendrá el suficiente apoyo parlamentario. En nombre de Leopoldo Calvo Sotelo cuenta por el momento con las mayores posibilidades, aunque destacados miembros del sector crítico insistían ayer en que no le prestarían su apoyo mientras no rompiera el cerco al que ha sido sometido desde la Moncloa. Los socialdemócratas temen que Calvo Sotello aglutine a la gran derecha, en cuyo caso no aceptarían la entrada en el Gobierno.

El actual ministro de Justicia, Francisco Fernández Ordóñez, dirigente destacado de este sector, declaró a EL PAIS que renunciaría a formar parte del nuevo Gabinete a no ser en el puesto que ocupa, «para defender la ley de Divorcio en su planteamiento actual». Uno de los problemas que originaría el giro a la derecha del nuevo Gobierno sería la asunción de los proyectos de ley presentados al Parlamento por el Gobierno Suárez. Una vez que el nuevo Gabinete tome posesión, deberá comunicar a las Cortes cuáles son los proyectos de ley que mantiene o retira, lo cual marcará el signo político del cambio en el Ejecutivo.Dirigentes del sector crítico de UCD se reunieron ayer con un centenar de compromisarios al II Congreso centrista para analizar las repercusiones de la dimisión de Adolfo Suárez. En la reunión, de casi nueve horas, denunciaron la manipulación de hacerles responsables de la decisión presidencial y reafirmaron su posición de asumir los acuerdos que, previo debate democrático, sean adoptados.

El II Congreso del partido centrista fue definitivamente convocado ayer para los próximos días 6, 7 y 8 de este mes, en la reunión que el comité ejecutivo celebró por la mañana en la Moncloa. No estuvieron en ella Adolfo Suárez ni los críticos Miguel Fierrero y Oscar Alzaga. En realidad, el congreso se está preparando para esos días desde el viernes, en que había acuerdo tácito sobre las fechas.

Según una alta fuente del aparato, las bases provinciales del partido están reaccionando con crispación contra el sector crítico, porque entienden que éste ha hecho saltar a Suárez. Sin embargo, los oponentes de Suárez opinan que lo telegramas, llamadas telefónicas y acuerdos de órganos provinciales que se están produciendo responden a una estrategia montada por el propio aparato para preparar la resurrección de Suárez en el congreso.

El Rey, siguiendo sus consultas para designar candidato a la Presidencia del Gobierno, recibió ayer a Miguel Roca, de la Minoría Catalana; Marcos Vizcaya, del PINIV; Alejandro Rojas Marcos, del PSA; Juan María Bandrés, de Euskadiko Ezkerra, y Blas Piñar, de Fuerza Nueva.

En las últimas horas se han perfilado más claramente las razones que influyeron en Adolfo Suárez para presentar la dimisión como presidente del Gobierno. El enfrentamiento previsible con la Iglesia por la ley de Divorcio, las querellas intestinas de su partido y el acoso general de las fuerzas de oposición son las razones fundamentales que aparecen en el informe de este periódico. La dimisión de Suárez se perfila como una retirada estratégica ante la hipotética convocatoria de unas elecciones generales.

Páginas 11 a 15

Editorial en página 8

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de febrero de 1981

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