Presuntas graves irregularidades en los recibos de la luz
Una presunta grave irregularidad en el cobro de los recibos de la luz podría estar haciéndose por parte de las compañías eléctricas con sus abonados. Según los datos contrastados por EL PAIS, la irregular actuación supondría un enorme beneficio adicional para estas compañías, sin que, en la mayoría de los casos, el usuario caiga en la cuenta del presunto fraude.La táctica de las compañías eléctricas para cometer esta presunta grave irregularidad parece ser muy sencilla. Antes de que las compañías presenten la correspondiente solicitud para el incremento de las tarifas, dejan de inspeccionar los contadores con la periodicidad acostumbrada. De esta forma, el usuario tiene que abonar durante ese período exclusivamente el mínimo de la tarifa, mientras la cantidad de kilovatios se acumula en el contador.
Una vez que la subida solicitada por las compañías eléctricas es aprobada por el Gobierno, éstas proceden entonces a inspeccionar los contadores.
Lógicamente, el contador marca la cantidad de kilovatios consumida durante los últimos meses de forma acumulada. Al proceder a su cobro, estas compañías eléctricas facturan el total de kilovatios consumidos al nuevo precio.
De esta forma, las compañías eléctricas están cobrando al precio nuevo los kilovatios consumidos a precio antiguo, con evidentes perjuicios para el usuario. El sistema sería similar al realizar la subida con carácter retroactivo, constituyendo importantes beneficios adicionales para las compañías eléctricas, muy superiores a las desventajas de cobrar con algún retraso ciertas cantidades.
Algunos bancos con carteras importantes de recibos de compañías eléctricas domiciliados en sus cuentas, contactados por EL PAIS, confirmaron a éste que las tarifas cargadas en las cuentas durante los meses previos a las subidas en los dos últimos años habían sido sensiblemente bajas, para crecer de forma espectacular en los siguientes a las subidas, una vez que éstas habían entrado en vigor.
La irregularidad por parte de las compañías eléctricas es aún más grave, cuando la inspección del contador no se hace con fecha inmediata a la subida, sino algo después. Porque, en el caso anterior, se cobran los kilovatios consumidos según un extraño baremo, en el que la compañía hace una especie de promedio para diferenciar los días anteriores al de la fecha de aprobación de la subida de los posteriores. Pero, aun en ese caso, los kilovatios se cobran a un precio superior al que tenían cuando se consumieron, porque la tarifa promediada siempre es más alta que la anterior.
Esta irregularidad es aún mayor cuando pasa un período de tiempo superior hasta la lectura porque, en ese caso, todos los kilovatios consumidos durante el largo período se cobran al precio total actualizado. Esto puede representar beneficios adicionales para las compañías próximos al 20% de la facturación. Teniendo en cuenta los millones de usuarios y el precio promedio de las facturas cada dos meses, el beneficio adicional por esta picaresca en el sistema de inspección puede alcanzar cifras espectaculares.


























































