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Sacerdotes y teólogos manifiestan que no puede objetarse el divorcio desde la fe

Una delegación de sacerdotes, teólogos y abogados, así como laicos de los grupos integrados en el movimiento Cristianos en Madrid, visitó ayer por la mañana al ministro de Justicia, Francisco Fernández Ordóñez, y le expresó su oposición a la afirmación mantenida por algunos obispos de que «el divorcio es siempre el mal mayor». A juicio de los visitantes, esta afirmación carece de fundamento y no puede considerarse como representativa de la opinión de la mayoría de los católicos españoles. Entre las personas que se entrevistaron con el ministro figuraban los sacerdotes José María Díez Alegría, Carlos Jiménez de Parga, Carlos Fernández Ordóñez y el jesuita José Ramón Ezquerra; los teólogos José Luis Barbero y Julio Lois Fernández y el abogado Jesús Rey Marcos.Los sacerdotes y teólogos manifestaron al ministro de Justicia su opinión de que desde la fe cristiana «y aun católica» nada se puede objetar seriamente a la reintroducción de la institución del divorcio en la legislación española, y apuntaron que una indisolubilidad del vínculo matrimonial proclamada por el magisterio de la Iglesia no ha llegado a ser formulada como dogma de fe. Esto se ha debido, entre otras cosas, según el grupo que visitó al ministro, a una práctica eclesial inveterada que admite excepciones a la indisolubilidad del vínculo en caso de adulterio, esterilidad, largas condenas de cárcel y larga ausencia en caso de guerra, por citar algunos casos, como ocurre actualmente en las iglesias orientales no católicas, incluso en las que están unidas a Roma.

Nulidad y divorcio

Los abogados, teólogos y sacerdotes dijeron también que aunque la declaración de nulidad de un matrimonio no constituye formalmente una práctica disolutoria del vínculo, tiene los mismos efectos que el divorcio, y señalaron que en lo referente a los hijos no hay diferencia entre el «trauma» que puedan sufrir por el divorcio de sus padres y el que les pueda acarrear la declaración de nulidad del matrimonio de éstos.Los representantes de Cristianos en Madrid y los restantes visitantes manifestaron al ministro de Justicia que han llamado la atención de la jerarquía eclesiástica en numerosas ocasiones, y «denunciaron todo lo que pueda significar intromisión de las instancias eclesiásticas en el funcionamiento de los poderes públicos».

El grupo que se entrevistó con el ministro de Justicia se mostró de acuerdo con la declaración de la asamblea episcopal de noviembre de 1979 en cuanto a la autonomía de los legisladores, pero lamentó «la inconsecuencia con que luego proceden determinados obispos, que llegan hasta negar al poder legislativo su facultad para actuar en atención al bien general».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de diciembre de 1980