Lamo de Espinosa inaugura en Roma la 20ª Conferencia General de la FAO

El ministro español de Agricultura, Jaime Lamo de Espinosa, inauguró ayer la XX Conferencia General de la Organización de Agricultura y Alimentación (FAO), de las Naciones Unidas, en su calidad de presidente de la misma. A la apertura asistió el presidente de la República Italiana, Sandro Pertini, y la atención de la primera jornada se centró en el reciente terremoto ocurrido en el sur de Italia.
El ministro Lamo de Espinosa quiso empezar su discurso dirigiéndose a Pertini en nombre del Gobiemo español, para expresarle «el gran pesar y simpatía a la población italiana afectada por el tremendo terremoto», y recordando a continuación las palabras de un viejo político español, que afirmaba que en los momentos difíciles y ante problemas ingentes es donde se contrasta la grandeza de los hombres y de los Estados.Afirmó: «Pocas veces a lo largo de nuestra organización, e incluso de la moderna historia de nuestros respectivos países, las circunstancias económicas, sociales y políticas se han puesto tan de acuerdo para configurar un retablo de problemas y obstáculos tan graves y complejos como los que existen actualmente».
Recordando que la FAO nació de 161 escombros de la segunda guerra mundial, el ministro español afirmó que «la guerra es, quizá, la síntesis máxima de la suspensión y el ataque a todos los derechos del hombre, sin excepción». Por eso, añadió Lamo de Espinosa, la organización de la FAO «fue como un acto supremo de arrepentimiento bélico» y como un intento institucionalizado, no sólo para evitar la repetición de semejantes errores, sino «para salvaguardar la dignidad de los hombres frente al fantasma de la insolidaridad y, muy particularmente, de la insolidaridad frente al hambre, la malnutrición y la falta de un desarrollo legítimo y los derechos del hombre.
Tanto el presidente de la República Italiana como el ministro italiano de Agricultura, el senador Bartolomei, apreciaron y aplaudieron mucho las palabras del ministro español, que se encontró horas después con los corresponsales españoles en Roma, para informarles, en algunos asuntos bajo off record, de las relaciones entre España e Italia en vistas a la entrada de España en el Mercado Común. Según el ministro, el apoyo italiano a la causa española no puede ser más cordial.


























































