La conciencia antes que el partido
( ... ) Cuando los obispos, precisamente porque advierten de la existencia simultánea de estas coordenadas, admiten la posibilidad de que parlamentarios católicos voten el divorcio, y consiguientemente eliminan un veto a priori que pudiera proceder de la firme e irreformable doctrina de la Iglesia, están agravando mucho más la responsabilidad política de la decisión. No basta que el diputado diga: puedo votar «sí» al divorcio sin traicionar mi fe de católico; los obispos le recuerdan que debe votar sí o no al divorcio por la comparación entre los males y los bienes, ciertos e hipotéticos, de éste.Pero si el conflicto de conciencia se extiende desde el campo confesional -en que la respuesta de fibertad es clara- al campo de la decisión política -en que la respuesta es personal y difícil-, los españoles tienen derecho a exigir que no se imponga a diputados y senadores la disciplina de partido. No puede un partido político echar el yugo de una.,consigna de voto a quienes los obispos acaban de liberar de una consigna de fe. Cada uno ha de tener su visión del bien y del mal que vota: no vengan los partidos a convertirse en Santo Oficio.
, 16 de octubre


























































