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Miguel Herrero capitaliza el descontento de los diputados de UCD en su elección como portavoz parlamentario

El diputado centrista democristiano Miguel Herrero resultó elegido ayer portavoz y presidente del Grupo parlamentario de UCD del Congreso. Obtuvo 103 votos, frente a 45 de su único oponente, el socialdemócrata Santiago Rodríguez Miranda. Se registraron tres votos en blanco. La elección de Miguel Herrero por tan abrumadora mayoría ha sorprendido en áreas gubernamentales y del propio palacio de la Moncloa, en donde se interpreta que la victoria de Miguel Herrero desborda los contornos de su propio sector crítico y capitaliza todo el descontento existente, por plurales motivos, entre los diputados centristas.

En principio, los apoyos con que contó Miguel Herrero proceden de los sectores democristiano y liberal de Unión de Centro Democrático (UCD), mientras los socialdemócratas se inclinaron por Rodríguez Miranda, si bien un destacado diputado de esta corriente, Arturo Moya, apostó por la candidatura de Miguel Herrero. La abultada victoria se debe, sin duda, a que numerosos diputados independientes se decantaron también hacia la candidatura de Miguel Herrero, en la esperanza de que se produzca la democracia interna en el grupo. Martín Villa dejó en libertad a los diputados vinculados a él, que, al parecer, votaron a Miguel Herrero, y asimismo los llamados jóvenes turcos -con algunos de los cuales cenó Herrero el lunes último- se inclinaron hacia el candidato que podrá proporcionarles más oportunidades de hacer notar su peso específico, cualitativo y cuantitativo, dentro del grupo parlamentario.

Sorpresa gubernamental

Según fuentes oficiosas, la candidatura de Miguel Herrero fue avalada por Marcelino Oreja, Arturo Moya, Ignacio Camuñas, Antonio Fontán, Soledad Becerril, Oscar Alzaga, Javier Rupérez, Joaquín Satrústegui, Fernando Alvarez de Miranda, José Manuel García Margallo y José Luis Meilán, entre otros, mientras que Rodríguez Miranda fue respaldado por Javier Moscoso, María Dolores Pelayo, Perfecto Yebra y Jaime García Añoveros. La candidatura de Rodríguez Miranda era tenida entre numerosos diputados centristas por la oficial, extremo este que fue desmentido ayer por la tarde por el propio presidente del Gobierno y de UCD, Adolfo Suárez, en el palacio del Congreso, adonde acudió con motivo de la sesión plenaria.

La sorpresa gubernamental y de los dirigentes del partido ante el resultado de la elección, detectada por EL PAIS en muy distintas áreas centristas, quedó de manifiesto en las palabras de Suárez, cuando señaló a los informadores que el secretario general de UCD, Rafael Calvo, le había informado en la víspera de la elección que las dos candidaturas estaban muy igualadas en cuanto a posibilidades de triunfar. En todo caso, Suárez se limitó a confirmar la rotundidad de la victoria de Herrero, a quien felicitó telefónicamente poco después de la elección, pero se abstuvo de hacer ningún comentario político elogioso para el nuevo portavoz del grupo, fuertemente vinculado política y personalmente al presidente del Congreso, Landelino Lavilla. Suárez se disculpó por no haber podido asistir, por razones de su cargo, al acto de la elección.

Tras el escrutinio, presidido por Emilio Attard, un fuerte aplauso rubricó el resultado de la elección, que, en palabras del candidato perdedor, fue «profundamente democrática». Las primeras reacciones de la oposición de izquierda fueron de cierto desencanto, ya que el candidato socialdemócrata está más próximo a las posiciones socialista y comunista. Entre los diputados socialistas se registró cierta expectación ante los futuros encuentros parlamentarios entre Herrero y Peces-Barba, de orígenes políticos próximos, pero de temperamentos muy dispares.

Democracia interna

Las valoraciones políticas más solventes de la elección consideran que la presentación que Miguel Herrero hizo ante los diputados centristas, dibujándoles un futuro pletórico de participación en las decisiones y de democracia interna, inclinó en su favor treinta o cuarenta votos de quienes estiman favorable a sus posiciones la existencia de oportunidades para hacer pesar sus propios criterios o su número, a diferencia de la actual situación como mera «máquina de voto», como recordó Herrero.

En el discurso pronunciado tras su elección, el nuevo portavoz hizo una crítica profunda del desánimo colectivo creado en el grupo y de la necesidad ineludible de democratizar y corresponsabilizar a «todos sus componentes». «Del desgobierno autocrático y vicario», dijo, «es necesario pasar al autogobierno». Estimó también necesario que el grupo participe activamente en los trabajos prelegislativos y esté puntualmente informado de las opciones políticas del Gobierno.

Altas fuentes del partido centrista mostraron su satisfacción oficial por la elección de Miguel Herrero, destacando en ella la democracia interna que había puesto de manifiesto. De este modo, la sorpresa ante un tan abultado éxito de un diputado que ha mantenido posiciones críticas hacia la dirección de UCD se capitalizaba de alguna forma por el propio partido centrista. En definitiva, se produjo la elección de Miguel Herrero como salida necesaria, tras observar el mal funcionamiento del grupo y darle oportunidad para elegir a su conductor, a fin de comprometerle en la estrategia política del partido, que su dirección no renuncia a protagonizar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de octubre de 1980

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