Gran negocio de reventa de plazas en la Escuela de Idiomas

Unas 2.000 personas hicieron el pasado fin de semana colas de hasta tres días para obtener uno de los impresos que les permitirá estudiar inglés en la Escuela Oficial de Idiomas. Las 1.540 plazas ofertadas para el primer curso de este idioma eran ocupadas dos horas después de que el lunes fuera abierta la ventanilla.

Mientras la mayoría de los interesados regresaba a su casa con los termos y sacos de dormir usados durante las 72 horas de espera, algunos compradores iniciaban los contactos para revender hasta por 18.000 pesetas un impreso, se producía un tirón de un bolso para sustraer el citado documento y hasta había amenazas con navajas. La falta de plazas, el hecho de que sólo haya ocho escuelas en toda España y el precio del curso, que no supera las 1.200 pesetas, tienen la culpa.«El mismo lunes, una colombiana nos comentaba que le habían ofrecido un impreso por 15.000 pesetas; tras amenazar al vendedor, logró comprar el sobre por 5.000 pesetas. Otra señora sufrió un tirón de bolso cerca de la esquina de Islas Filipinas, y a un chaval le amenazaron con una navaja, pero parece que gritó y ahuyentó a los asaltantes. que sólo buscaban el sobre», manifestó el vicesecretario del centro, Juan Moreno.

La reventa de impresos fue comprobada por el vicesecretario delante de un redactor de EL PAIS. Haciéndose pasar por un alumno interesado en estudiar inglés, llamó a un número de teléfono que un tal Javier había pegado en las cristaleras de la escuela para los interesados en inglés.

Seis mil pesetas por un impreso y la posibilidad de obtener otro en caso de que tuviera un amigo interesado fue el resultado de la conversación.

«Al parecer, se han pedido hasta 18.000 pesetas. El que las haya pagado habrá tenido en cuenta que esta cantidad, más las 1.200 de matrícula, es aún inferior a la que se paga en escuelas privadas», manifestó José Montañés, colaborador del equipo técnico.

Con el pago de un curso de inglés, francés, italiano, japonés, rumano, chino, ruso o portugués se puede conseguir el carné internacional de estudiante, con las importantes deducciones en viajes y entradas a museos que eso conlleva; se puede acceder a las instalaciones deportivas universitarias, y hay alumnos venidos de fuera de Madrid que de esa forma demuestran a sus padres que están matriculados en algo oficial.

«Otro de los motivos para matricularse aunque sea en árabe, rumano o polaco es que el padre de una familia numerosa puede demostrar así que sus hijos, a pesar de tener más de veintiún años, están estudiando y puede seguir percibiendo la ayuda estatal», dice el vicesecretario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 30 de septiembre de 1980.

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