Veinte duros
Muy bien, señor director: pues nada, aquí de vuelta del asueto estival. He estado en Benidorm, lo confieso; como soy pobre sólo he estado tres días; como me quedé sin pelas fui a una sucursal del Banco Hispano Americano a sacar las últimas que me quedaban.Saqué mil duros, los últimos. Bueno, pero eso ya lo he dicho. Después de mucho movimiento de enseres, papeles y personal -lo afirmaba un personaje de Gómez de la Serna: vete con un papelito (cheque) a un banco y verás lo increíble que resulta (lo mío era cartilla, ya he reseñado que soy pobre): toda la familia se moviliza al instante-, me dicen que vaya a la ventanilla, que ya tengo la pasta allí; me dan 4.900 pesetas. «Cien son de conferencia», me dijeron, y cerraron la ventanilla. Claro, yo me había equivocado; a pesar de tanto extranjero por la calle, estaba en España./


























































