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Entrevista:

"Las relaciones entre el KOR y los huelguistas polacos son excelentes"

Una de las figuras más importantes de la oposición polaca es Adam Michnik, historiador, de 35 años, especializado en problemas contemporáneos. Hoy, junto a Jacek Kuron y Jan Lytiski, es uno de los portavoces del Comité de Autodefensa Obrera (KOR), que desempeñó un papel fundamental en las comunicaciones entre los huelguistas del Báltico y el mundo exterior en los primeros días de la huelga. Arrestado el pasado 17 de agosto, fue puesto en libertad el pasado lunes a petición de los obreros. Michnik conversó con el enviado especial de EL PAÍS.Pregunta. ¿Cuál es el estado en las relaciones entre el KOR y los huelguistas?

Respuesta. Son excelentes. Desde su fundación, el KOR lucha por la idea de la reconstrucción social en contacto con los obreros, los intelectuales y todas las capas de la población.

P. ¿Cuáles son las perspectivas para el futuro inmediato?

R. Realmente, después de estos acontecimientos, estamos capacitados para organizar el diálogo entre el poder y la sociedad autoorganizada. Hasta ahora, la Iglesia era la única fuerza real independiente; ahora se le une el nuevo sindicalismo.

P. ¿Teme aún el peligro de una intervención armada?

R. Es un tema complicado. Creo que el proceso estable en Polonia interesa tanto a los dirigentes soviéticos como a nosotros, pero, en fin, prefiero ser prudente y contestar con un «ya veremos».

P. ¿Los acontecimientos recientes han demostrado que hay una alternativa política clara?

R. Sí, así es, pero hay un límite, como se ha dicho. Esto es, el papel dirigente del partido y el mantenimiento de las alianzas internacionales polacas.

P. ¿Cuál es el significado de la reciente unión entre intelectuales y obreros?

R. Es un producto de la actividad del KOR, durante cuatro años, entre los campesinos, la Iglesia y los obreros. Si bien es la primera vez, con las huelgas, que se producía ese estrecho contacto.

P. ¿Cómo interpreta la actitud moderadora de la Iglesia?

R. La Iglesia no es un partido político y por ello actúa con moderación y responsabilidad, sin buscar la batalla contra el partido comunista, como lo haría otro partido. Particularmente estoy a favor de la homilía del primado.

P. ¿Cree que el partido comunista entablará negociaciones con la oposición?

R. No lo sé. Ha habido contactos muy indirectos anteriormente, pero, realmente, no se puede decir que el POUP y el KOR hayan hablado o negociado.

P. El KOR luchó siempre por una regeneración moral. ¿Emprenderá ahora otras formas de lucha más directas?

R. Conviene esperar. La situación no está del todo clara, pero siempre mantendremos las formas de autodefensa social. En cuanto a las nuevas formas de oposición, hay que esperar el margen político del sistema.

P. ¿Cree posible que en el futuro el KOR y los sindicatos se organicen de manera que formen un partido político?

R. Prefiero no contestar.

P. ¿Cuál es su versión sobre el origen de los acontecimientos huelguísticos?

R. En la crisis influyeron dos cosas: la propia crisis económica y la necesidad de protestar, por primera vez, de manera responsable y seria. Esta forma pacífica -puedo decirlo- de hacer reivindicaciones es producto de la oposición democrática. La oposición, que siempre existió, utilizó la mayoría de las veces formas violentas que originaron catástrofes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de septiembre de 1980

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