ETA: ¡váyanse de nuestra tierra!
De nuevo, los asesinos etarras asomaron las orejas, cargadas de dinamita -en el caso de Fuengirola fue trilita-, por estas soleadas tierras del Sur. Atacan precisamente en el sector más débil y sensible de nuestra economía: el turismo. Quizás no busquen llenar de sangre nuestras costas como, desgraciadamente, titulaba el pasado año un periódico alemán, pero sí provocar el pánico, el miedo y la psicosis en una tierra donde si de algo estamos necesitados es de solidaridad. (...)No pierden sólo las empresas, sino los trabajadores, en una provincia que sigue a la cola -con Cádiz, otra provincia andaluza y turística- del número de parados. Están esquilmando el País Vasco y ahora quieren hacer lo mismo con amplias zonas andaluzas.
Un mínimo sentimiento de solidaridad nos impide afirmar: «que se queden en casa », pero que tampoco escojan la Costa del Sol, Málaga, Andalucía, como campo para experimentar sus criminales atentados. Bastante tenemos con nuestros problemas, con nuestra lucha, para salir del subdesarrollo; en conseguir pan -aunque sólo fuera pan- en una tierra donde se pasa hambre física. ( ... )
No queremos y no es nuestra intención que en Andalucía se genere un sentimiento «antivasco». Hay que saber deslindar con absoluta n.itidez a quienes defienden, mediante vías democráticas las reivindicaciones que piden y otra cosa, muy distinta, son quienes utilizan el terrorismo como arma de presión, trasladando incluso sus acciones hasta nuestras costas.(...)
24 de junio


























































