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Entrevista:

Gillo Dorfles: "El posmodernismo actual correponde a un movimiento reaccionario"

El crítico italiano analiza el momento presente del arte

La reciente publicación de El devenir de la crítica, del italiano Gillo Dorfles, ha vuelto a poner de actualidad en nuestro país la personalidad de este importante crítico de arte, muchos de cuyos libros han sido traducidos al castellano y han alcanzado varias ediciones, como su famosísimo El devenir del arte o La arquitectura moderna, Ultimas tendencias del arte de hoy, Símbolo, comunicación y consumo; Nuevos ritos, nuevos mitos, Las oscilaciones del gusto, El diseño industrial y su estética, El Kitsch, etcétera. Publicaciones todas ellas, como también la reciente editada por Espasa Calpe, caracterizadas por una preocupación directa sobre el sentido del desarrollo del arte contemporáneo en sus formas de vanguardia.

Ahora, que tanto se discute sobre la crisis de la vanguardia, hemos tenido la oportunidad de hablar sobre el tema con él, cuando asistía como miembro del comité científico al congreso de Crítica 1, clausurado hace unos días en la localidad toscana de Montecatini.Pregunta. Desde hace algunos años se viene hablando de posmodernismo con una intención y alcance que desborda el límite del movimiento arquitectónico que dio popularidad al término. Esa posmodernidad, ¿no esconde una voluntad difusa de liquidar la vanguardia?

Respuesta. El problema es muy complicado. El punto de partida lo podemos encontrar en esa arquitectura llamada radical, contra-diseño, que, en Italia, tuvo un primer desarrollo hace unos diez años con la obra de Superstudio y otros grupos de vanguardia, cuya rebeldía iba dirigida, en cierta manera, contra la vanguardia del movimiento moderno en arquitectura. Estos grupos estaban relacionados con movimientos de fuera de Italia, básicamente con la generación joven de la arquitectura americana. Ahora bien, todo este movimiento de rebelión, en conexión con el universo político del 1968, ha dado pocos frutos, pocos resultados prácticos, porque ha sido, sobre todo, un movimiento de rebelión ideológica. Tanto en Italia como en América, estos jóvenes arquitectos, que han hecho experimentos con la arquitectura, la pintura y la escultura, no han obtenido resultados importantes. Por otra parte, en otro campo, vemos como una especie de reflujo, de reacción, que es muy evidente, por ejemplo, en América con las obras neoclásicas de un Philip Johnson y otros. En este momento, pues, yo creo que el posmodemismo corresponde en gran parte a un reaccionarismo, a un movimiento simplemente reaccionario. Ocurre también en pintura, en las artes visuales que, tras los movimientos conceptuales (Arte-lenguaje, Land-art, Body-art, etcétera), vemos en Europa y América movimientos reaccionarios, como lo es, por ejemplo, el francés Suport-surface. En Italia también ha ocurrido lo mismo, ya que tenemos una serie de jóvenes pintores, entre veinte y veinticinco años, indudablemente reacciona nos, que se inspiran en el segundo De Chirico, que hacen una especie de pintura naif, una figuración del tipo neoclásico. En arquitectura tenemos todos los epígonos de la escuela de Aldo Rossi, arquitecto muy inteligente y con gran in fluencia sobre la generación última, que a través de su pintura más que de sus construcciones ha dado lugar a un movimiento reaccionario. Tal es el caso de Scholari, cuyos proyectos arquitectónicos, agradables y graciosos, desde un punto de vista pictórico, resultan arquitectónicamente reaccionarios.

P. ¿Conoce algo similar en la pintura española?

R. No tengo buena información de lo que viene ocurriendo en España estos últimos años. Ahora, lo que sí puedo decirle es que, respecto a ese movimiento general de vuelta a la figuración del que estábamos hablando, el caso de por ejemplo, Arranz Bravo y Bartolozzi me parece más interesante que el de los citados. Yo creo que ahí sí tenemos la posibilidad de desarrollar una nueva pintura, de una nueva figuración. Lo peligroso es volver a rehacer unos modelos como los de De Chirico, hacer un neoclasicismo enmascarado.

P. El movimiento de crisis no sólo afecta a la vanguardia artística, sino que también parece influir sobre la propia crítica de arte. ¿Qué puede decir de esa nueva crítica rornántica francesa al modo de Chaterine Millet o Marcelin Pleynet?

R. Tengo mucha estima por C. Millet, pero sobre todo por sus primeros trabajos, cuando se ocupó de los conceptuales. En ese período fue muy importante. En lo que se refiere a Pleynet y Lyotard, que pretenden ser críticos creativos, soy muy escéptico. No creo en una crítica que pretenda ponerse al nivel de creación de la obra que critica: la crítica tiene la misión de aclarar la obra y posibilitar la relación entre el público y el artista. Para ello debe servirse de los más variados medios, como pueden ser la semiótica y la teoría de la información, la psicología de la gestalt, los diferentes sistemas analíticos y hermenéuticos...; ahora bien, cuando la crítica pretende ser arte, a mi modo de ver, desbarra. Muchas veces los críticos que pretenden ser artistas son simplemente una especie de artistas fracasados. Si un crítico tiene verdaderamente cualidades de creador, entonces puede ser un escritor, un novelista, un poeta, pero no tiene necesidad de hacer crítica. Recientemente, en efecto, ciertos críticos de arte franceses se han dedicado a un tipo de crítica romántica, que ha sido superada. Baudelaire fue un gran crítico; pero, sobre todo, un gran poeta. Muchos de los críticos creativos de nuestros días no serían capaces de escribir las poesías de Baudelaire.

P. Me parece que todas estas cosas exigen, en cierta manera, una petición de principios, que yo le planteo ahora, forzosamente, de manera simplificada: ¿Cómo entiende el arte? ¿Como conocimiento, comunicación, pasión... ?

R. Creo que el arte es conocimiento, pero que existen formas de conocimiento racionales e irracionales. De esta manera, tal y como el arte tiene siempre un componente irracional, mítico, ritual, mágico -ya lo escribo en mi libro Nuevos mitos, nuevos ritos-, creo que es también muy importante el aspecto racional de la ciencia, de la filosofía como complemento fundamental de estos aspectos parcialmente irracionales.

P. Aparte de El devenir de la crítica, que se acaba de publicar en España, ¿qué libro o libros ha editado o prepara en Italia?

R. Acaba de aparecer Mode e modi (Modas y modos), que probablemente editará dentro de poco en España Gustavo Gili. En este libro hablo de la moda de los trajes como de las modas en filosofía y en cultura en general. Porque pienso que el problema de la moda es muy importante para el arte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de abril de 1980