Sin novedad
Tras el paréntesis de las vacaciones de Pascua, los mercados de valores tuvieron, muy pocas novedades que ofrecer, y sólo la distinta orientación -en este caso negativa que presentó la Bolsa de Madrid, en relación a las otras dos Bolsas, suponía una relativa novedad. De todas formas, en el desigual comportamiento del mercado madrileño, que volvió a perder la par en su índice, incidieron dos factores fundamentalmente. Por una parte, la escasa convicción con que operaban las eléctricas, perdiendo sucesivos cuartillos en sus precios y que alcanzaban su máxima expresión en el 1,75% que dejó Unión, sometida a la acción de los arbitrajistas, que pretendían ahondar las diferencias con sus precios de Bilbao, y que llegaron a conseguir dos enteros, ocasionaba una pérdida de casi un punto en su índice particular, Y además, los cinco puntos que perdía el sector siderúrgico, que acusaba el desdoble de capital de Seat, para ser suscrito por Fiat. Por lo demás, la Bolsa no presentó mayores novedades. Los bancos continuaron en su tanda de repeticiones uniformes, que realizaban sin esfuerzos, ante la escasa decisión de la demanda. Otros valores, como Dragados, mantenían también sus políticas tradicionales y, después de solicitar apoyos para mantenerse en el ciento por ciento, publicaban dinero.
En los mercadillos de letras, disminuyó notablemente la actividad. En Madrid se ofertaban efectos y se negociaron veintidós. En Barcelona se cruzaban tres letras y en Bilbao sólo se cruzaron dos, siendo en todos los casos el 13,5% el tipo predominante de descuento practicado.


























































