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Enterrado el niño muerto en Azcoitia

San Vicente de Alcántara (Badajoz)

Los restos mortales del niño de trece años José María Piris Carballo, muerto el pasado sábado en Azcoitia (Guipúzcoa), al explosionar un artefacto destinado, al parecer, a un guardia civil, fueron inhumados ayer en el cementerio municipal de esta ciudad, pueblo natal del infortunado muchacho.Tanto el Ayuntamiento de San Vicente de Alcántara como la Junta Regional de Extremadura condenaron enérgicamente el atentado que costó la vida a José María Piris.

El Ayuntamiento ha remitido telegramas a la Corporación municipal de Azcoitia, al gobernador civil de Badajoz, presidente del Congreso y presidente del Gobierno. A estos últimos se pide la «adopción de medidas enérgicas para erradicar el terrorismo». La Junta Regional de Extremadura, además del enérgico comunicado de condena del atentado, ha solicitado del Consejo General Vasco un pronunciamiento de firme condena del atentado. El presidente del citado Consejo, Carlos Garaikoetxea, envió el domingo telegramas de condolencia a los familiares de los dos niños víctimas del atentado.

A petición de la Junta extremeña, la bandera regional ondeó a media asta durante el día de ayer en los ayuntamientos de Extremadura. El funeral celebrado en San Vicente de Alcántara fue oficiado por el obispo de Coria (Cáceres). El féretro aparecía cubierto con la bandera nacional y la extremeña. El traslado del cadáver hasta el cementerio se desarrolló en medio de un impresionante silencio.

Según informa Antonio González, desde San Sebastián, un mínimo de 4.000 personas recorrieron el domingo en manifestación silenciosa las calles céntricas de la localidad guipuzcoana de Azcoitia. Previamente se celebraron en la parroquia de Santa María la Real -el templo estaba abarrotado- los funerales por José María Piris Carballo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de abril de 1980