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Llegan los cadáveres de Rodríguez de la Fuente y sus dos compañeros

Los restos mortales de Félix Rodríguez de la Fuente y de los cámaras de TVE Teodoro Roa y Alberto Mariano Huéscar, muertos en accidente de aviación la madrugada del pasado sábado, en Alaska, llegaron a las 15.25 de ayer a la terminal de carga del aeropuerto de Barajas, trasladados desde Amsterdam en un avión de la compañía holandesa KLM. Alrededor de seiscientas personas se congregaron en el aeropuerto para recibir los féretros y abrazar a los cuatro trabajadores de TVE que filmaban, junto con las víctimas, una carrera de trineos tirados por perros entre Anchorage y Nome.

Los familiares de las víctimas, los ministros de Agricultura y Cultura, señores Lamo de Espinosa y De la Cierva, quien vestía corbata negra, junta directiva de la Asociación para la Defensa de la Naturaleza (Adena), director general del Icona, trabajadores de RNE y de TVE, protagonizaron escenas de dolor cuando los féretros, lacrados -con el sello de la Evergreen Memorial Chaplel de Anchorage, destinados al ministro de Asuntos Exteriores-, fueron conducidos hasta los furgones funerarios.Marcelle Parmentier, viuda del doctor Rodríguez de la Fuente, se abrazó a Miguel Molina -operador del equipo de El hombre y la tierra, quien junto a sus compañeros Juan Mauricio Matías, José Fernández Jurado y Rafael Onieva fueron testigos del accidente- y le preguntó: «Pero, Félix, ¿de verdad que está muerto?» Los restantes miembros del equipo, abrazados a familiares y a los numerosos traba jadores de RTVE que acudieron al aeropuerto, abandonaron la pista con los rostros ocultos, llorando e incapaces de pronunciar una palabra.

Marcelle Parmentier, vestida de luto, el rostro cubierto por una gasa negra, acompañada de sus dos hijas mayores, Mercedes y Leticia, y del ministro de Agricultura, señor Lamo de Espinosa, manifestó a preguntas de EL PAIS: «Yo quisiera que su muerte fuese un motivo para que todos los españoles estemos unidos, que es lo que siempre ha querido Félix. Que su muerte sirva para algo, todos los españoles unidos mirando al futuro. Ha sido el destino. Ha tenido la muerte que él hubiera querido. Siempre me dijo que quería morir rápidamente, pero yo creo que se ha adelantado un poquito. Tenía que haber vivido veinte o treinta años más, porque no ha hecho más que trabajar y producir. No disfrutó de su familia, de nosotros.»

La viuda de Rodríguez de la Fuente comentó también que su marido tenía intención, poco antes de volver a Alaska, de hacer un paréntesis en su trabajo de documentalista y «dedicarse a escribir. Tenía muchas obras literarias que escribir. Quería descansar en el campo, con sus perros, con los animales, con las niñas, a las que adoraba, y con su mujer. Yo le necesitaba tanto. Yo siempre le esperaba con mucha paciencia, pensando que un día estaríamos juntos y con el calor de su piel a mi lado». «Me gustaría mucho», dijo, «que alguien continuara su labor. El ha creado una escuela y no vamos a cerrar la escuela ahora que el director se ha muerto. El ha sembrado con la idea de que siga la siembra, no de que se apague. El tenía mucha fe en la juventud española, y yo espeto que alguien seguirá su mensaje.»

Los alumnos del cuarto curso de EGB del colegio Vázquez Mella de Barajas, 45 niños y niñas de diez años, uniformados, acudieron por su propia iniciativa al aeropuerto, con tres ramos de claveles para depositar en los féretros. Mercedes, la hija mayor de Félix Rodríguez de la Fuente, trece años, dijo al ministro Lamo de Espinosa: «Era un padre maravilloso y hay que continuar la labor por él iniciada. Es el mejor padre que se puede tener.»

Miguel Molina, operador del equipo de TVE, fue el único de los testigos que pudo hablar con los medios informativos: «No sé que pasó. Ellos iban rodándonos a nosotros y nosotros a ellos. Imagino que quisieron tomar un primer plano del trineo que iba en cabeza, pero no sé lo que ocurrió. El piloto era muy bueno. Ha sido mala suerte. Ibamos a unos setecientos metros y no volábamos bajo.» Miguel Molina comentó que el resto del equipo tenía que haber volado en la avioneta del accidente. «Nos dejaron su avioneta porque perdía aceite y se montaron en otra, porque debían rodar una serie de planos. Se fueron en la avioneta buena pero ésta fue la que falló. Yo rodé el final de la carrera, que era lo que ellos querían. para que lo tengan sus familiares de recuerdo.»

Numerosos trabajadores de TVE, compañeros de las víctimas, lamentaron la ausencia del director general de RTVE en el aeropuerto y ministerio (el señor Arias-Salgado se había trasladado a Valencia para inaugurar el centro regional de TVE), si bien acudieron otros altos cargos de RTVE, y que en el protocolo oficial de los actos se descuidase a Teodoro Roa y Alberto Mariano Huéscar, así como a sus respectivas familias.

Unas 4.000 personas habrían visitado, según fuentes del Ministerio de Cultura, a media tarde de ayer, la capilla ardiente instalada en el tercer piso del Ministerio. Hoy, a las 8.30 se oficiará un funeral en la capilla y a continuación serán trasladados los féretros de Teodoro Roa y Alberto Mariano Huéscar al cementerio de Fuencarral, en Madrid, y el de Félix Rodríguez de la Fuente, a su pueblo natal de Poza de la Sal, en Burgos, donde le espera su madre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de marzo de 1980

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