Baloncesto: los blancos no supieron aprovechar las bajas de los azulgranas

El Barcelona superó en todo al Madrid

Reapareció en el Pabellón el Barcelona, que ganó al Madrid en la Liga; consiguió un empate en el partido de ¡da de los cuartos de final de la Copa. Nada tuvo que ver este equipo con el que jugó en el Palau ante los blancos, ni mucho menos con el que naufragó en el último partido liguero con el Estudiantes. El domingo se pudo ver a un Barcelona sereno, equilibrado, maduro, con disciplina de juego, que mereció mejor resultado ya que siempre fue superior a su rival. El Madrid no estuvo precisamente acertado y tuvo que apoyarse, una vez más, en la individualidad de siempre: Wayne Brabender.Después de tres derrotas consecutivas y con las bajas de Pedro César Ansa y Juan Ramón Fernández, se presentó el Barcelona en el Pabellón como víctima que poco tenía que hacer. Sin embargo, desde el principio doblegó a su rival (6-14, a los cinco minutos), que tan sólo con los últimos tiros libres de Brabender logró la igualada después de ir todo el partido por debajo en el marcador y llegar a tener hasta catorce puntos de desventaja (29-43).

No se puede hablar de naufragio total, pero sí de fracaso madridista, ya que el equipo de Lolo Sainz con todos sus efectivos no supo ganar a un Barcelona que llegaba casi resquebrajado por los resultados, las lesiones y, para colmo, apenas si pudo contar con Epi, ya que a los dieciséis minutos le pitaron la cuarta falta, fue al banquillo y a los veinticuatro fue eliminado.

Se hace difícil explicar cómo el Barcelona puede mostrar esas dos caras. El domingo, bien planteado el partido, con una defensa zonal sin descuidar el acoso a Corbalán para que éste tuviese dificultades a la hora de dirigir, tan sólo le faltó algún sistema que le permitiera soltura en ataque, pero esto lo subsanó casi siempre muy bien Ignacio Solozábal, que hizo un partido inteligente y alimentó constantemente de balones a los hombres altos. Magistral su dirección así como sus entradas hasta debajo del aro. Por si fuera poco, puso la guinda al hacer la última canasta después de coger el balón de las mismas manos de Guyette. Junto a él Manuel Flores, que constituyó -como Brabender en el Madrid- un magnífico y eficaz recurso cuando faltaban ideas a la hora de atacar. Cumplió bien Sibilio, y Guyette se acercó mucho al de las grandes ocasiones. De la Cruz tuvo una difícil misión en sus alternativas de banquillo y cancha y salió airoso.

No estuvo fino el Madrid, que puede ganar a cualquiera pero también perder con el primer equipo que le juegue sin complejos y con algo de inteligencia, como fue el caso de¡ Barcelona. Como su rival, hizo aguas en defensa y estuvo parco de ideas en ataque. Se acercó en el marcador cuando coincidió su cambio de defensa individual por la de zonas con la eliminación de Epi. Volvió a irse hacia abajo cuando salió Llorente por Corbalán, ya que el primero no pudo en ningún momento con Solozábal. En fin, mal el conjunto blanco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 10 de marzo de 1980.

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