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Campaña para el Parlamento vasco

El ministro del Interior estudió en Bilbao los sistemas de seguridad para la jornada electoral

La llegada de Antonio Ibáñez Freire a Bilbao para preparar el dispositivo de seguridad de la jornada electoral del próximo domingo, así como la visita del presidente Suárez y otros números uno de los partidos de órbita estatal vienen a sumarse a la agobiante propaganda que registra el País Vasco en los días finales de la campaña. Según un sondeo publicado ayer por el diario bilbaíno El Correo Español, se mantiene un elevado número de electores que aún no han decidido a quién darán su voto, y aumenta el índice previsto de participación con respecto a consultas anteriores.

Antonio Ibáñez Freire, ministro del Interior, llegó, a las 11.20 horas de ayer, al aeropuerto de Sondica, acompañado de altos cargos de su departamento y del director general de la Guardia Civil, Pedro Fontenla. La llegada de Ibáñez Freire estuvo rodeada de un amplio sistema de seguridad, con utilización de tres tanquetas ligeras, que ocupaban puntos estratégicos, El ministro del Interior, que abandonó Bilbao a las 18.00 horas, estudió con el general Sáenz de Santamaría y demás responsables de las FOP en el País Vasco «los temas relativos a la mecánica electoral, recogida y procesamiento de datos y sistemas de seguridad para que las elecciones se celebren en el clima adecuado de libertad». Acerca de la relación de su viaje con el que hoy emprende el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, el ministro del Interior matizó que «por razones de discreción, no puedo comentar nada al respecto».La estancia del presidente Suárez en el País Vasco coincide con la de los máximos responsables de los partidos de ámbito estatal, que hoy y mañana cerrarán las campañas de sus respectivas formaciones políticas. Los mítines de Manuel Fraga, Felipe González y Santiago Carrillo se unen a las fiestas fin de campaña de los partidos vascos, entre los que destaca el que esta tarde ofrece el PNV en el Palacio de los Deportes de Bilbao, con la intervención de Garaikoetxea, Leizaola, Arzallus y Unzueta.

El País Vasco, y en especial Bilbao, sufre la mayor avalancha de propaganda mural y publicidad política en medios de comunicación que se haya registrado en las últimas consultas electorales. Las cantidades presupuestadas por los partidos -PNV, cuarenta millones; PSOE, sesenta; UCD, doscientos- han quedado ampliamente rebasadas, en un intento de evitar la abstención creciente que acompañó a las pasadas elecciones, e interesar a un electorado que refleja la fatiga de siete consultas en tres años.

Junto a esto destacan los ataques mutuos de PNV y PSOE. Los socialistas insisten en la campaña discriminatoria que lleva a cabo el PNV, mientras este partido acentúa progresivamente en su propaganda la idea de solidaridad con todos los pueblos del Estado y la figura del lendakari Garaikoetxea como «presidente de todos los que vivimos aquí». UCD y PSOE mantienen asimismo una pugna por ganar los votos conservadores no nacionalistas, mientras AP vuelca todos sus esfuerzos en significarse como único partido de derechas.

Manuel Fraga acusó al PNV de ambigüedad en sus postulados durante una cena ofrecida el martes a los medios informativos. «El PNV debe resolver sus conflictos internos si quiere ofrecer una imagen de claridad al electorado.» UCD insiste permanentemente en el factor seguridad: «Los obreros, los empresarios, los padres, quieren seguridad. UCD, con experiencia de Gobierno, es más seguro.»

El diario bilbaíno El Correo Español, publicó ayer en su primera página un cuadro resumen de los sondeos electorales realizados en las tres provincias vascas, según el cual el PNV obtendría diecisiete parlamentarios seguros y dos posibles; PSOE, diez seguros y uno posible; UCD, siete seguros y tres posibles; Herri Batasuna, siete seguros y tres posibles; Euskadiko Ezkerra, seis seguros y uno posible; PCE, dos seguros y uno posible, y AP, dos seguros. Los sondeos electorales sobre la intención de voto a UCD no suele corresponder al volumen real de votos obtenidos posteriormente en las urnas.

Por lo que respecta a la participación, según estos mismos sondeos, se registra un aumento que subiría hasta el 71%. Este dato contrasta con la impresión generalizada de abstencionismo, apoyada por la incógnita que supone el que, por primera vez, se celebra una consulta en domingo. El número de electores que aún no han decidido su voto, según el sondeo ya mencionado, alcanza a más de 400.000 personas sobre un censo global de 1.541.775 en el País Vasco. También se estima que para obtener un parlamentario en la provincia de Vizcaya es necesario conseguir 18.000 votos; en Guipúzcoa, 12.000, y en Alava, 4.000.

Amnistía, tema del futuro Parlamento

Las ideas de «amnistía», «perdón» o «medidas de gracia», han sido tema frecuente en los mítines celebrados hasta ahora, como punto a debatir en el próximo Parlamento vasco.

Para Telesforo Monzón, número uno de Herri Batasuna por Alava, «la pacificación de Euskadi no puede lograrse en el futuro Parlamento vasco. El Gobierno de Madrid debe sentarse a una mesa para negociar las condiciones de HB. Estas condiciones son hoy razonables, aunque mañana pueden endurecerse. Queremos hablar de pueblo a pueblo, de nación a nación, y de soberanía a soberanía». Según Telesforo Monzón, la pacificación de Euskadi es inviable, porque «no puede haber paz en un pueblo con doscientos presos políticos». Se considera en medios políticos que Herri Batasuna reconsideraría su negativa a participar en los debates del futuro Parlamento vasco si el tema a abordar fuera el de la amnistía. Euskadiko Ezkerra ha insistido repetidamente en sus últimos mítines, como el de San Sebastián, en la necesidad de que el primer tema que trate el nuevo Parlamento vasco sea el de la amnistía. Juan María Bandrés decía el pasado domingo, en Bilbao: «No puede haber normalidad en Euskadi, mientras un solo preso vasco esté en la cárcel.»

Txiki Benegas, secretario general del PSE-PSOE, declaró ayer a EL PAIS que «es imposible pedir amnistía mientras en este país se siga matando en la forma que se hace. Los socialistas consideramos que la amnistía ha tenido su momento histórico y que este ha pasado. Ahora existen garantías suficientes para defender las ideas por parte de todo aquel que esté dispuesto a aceptar el diálogo como fórmula y por procedimientos pacíficos. Resultaría paradójico solicitar amnistía en este momento, cuando la actitud de los posibles beneficiarios es de permanente agresión a la sociedad y a los ciudadanos de este país, además de no ofrecer alternativa alguna».

La postura del Partido Nacionalista Vasco sobre este tema quedó reflejada en unas declaraciones de Carlos Garaikoetxea (véase EL PAIS del pasado martes), en las que al hablar de la reconciliación necesaria en el País Vasco señaló que «si se pide el perdón habrá que pedir previamente que callen las armas y cese también el apoyo moral y material a la violencia. Este tema hay que analizarlo con perspectiva histórica y no sólo desde una óptica actual».

En cuanto a UCD., no solamente se opone a la amnistía por considerar este un tema anticonstitucional, sino que reprocha al PNV «su ambigüedad respecto a una situación inviable hoy desde cualquier punto de vista». Manuel Fraga, líder de AP, fue taxativo a este respecto durante la ya mencionada cena ofrecida a informadores bilbaínos: «Cuestiones como la autodeterminación, negociación con ETA o amnistía, no entran en los esquemas políticos de Alianza Popular.»

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de marzo de 1980

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