Hasta hace algún tiempo
incluso después de que desapareciera la caza de brujas de McCarthy, era para un comunista tan difícil entrar en Estados Unidos como para un elefante podría serlo introducirse por el agujero de una aguja. Pero van cambiando las tradiciones y ya no resulta tan imposible semejante viaje a Norteamérica. Los comunistas españoles, por ejemplo, ya hacen esa visita de cuando en cuando Santiago Carrillo estuvo dando conferencias en universidades estadounidenses y no halló otra hostilidad que la propia de las audiencias estudiantiles. Y ahora va Ramón Tamames, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Madrid y diputado comunista del Congreso. El señor Tamames ha conseguido la visa correspondiente y viaja el viernes para hablar en el Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Harvard, en Massachusetts. El centro lo dirige Stanley Hoffman y está organizando una serie de seminarios sobre los gobiernos municipales en Europa occidental. Por la misma tribuna que Ramón Tamames va a utilizar han desfilado o desfilarán ediles italianos, franceses y, como es obvio, españoles. Para llegar a Harvard, la vieja legislación americana, que pone toda clase de trabas a la entrada de comunistas, ha sido notablemente suavizada por Terence Todinan, el embajador estadounidense en Madrid, que le ha dado toda clase de facilidades.


























































