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Veintisiete calles de Madrid cambian hoy de nombre

«El cambio de denominación de veintisiete calles madrileñas alusivas a la guerra civil y al franquismo no responde a ninguna medida arbitraria, sino que se trata de una decisión ponderada, en línea con el espíritu de concordia y reconciliación que predica la Constitución», afirmó ayer el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, Enrique Moral, que será el encargado de defender la propuesta en el pleno municipal que se celebrará hoy.Según Enrique Moral, existen en Madrid más de doscientas calles con nombres alusivos a la guerra española y a los años posteriores. Sin embargo, según sus palabras, solamente se ha optado por cambiar veintisiete calles (véase EL PAIS del 13 y 15 de enero), con el fin de no crear mayores dificultades. Tres han sido los criterios que ha seguido el Ayuntamiento en la propuesta del cambio de nombres: dar una prueba concluyente del espíritu de concordia entre los españoles, devolver a las calles los nombres tradicionales que tenían antes del 14 de abril de 1931 y hacer los cambios dentro de las mínimas molestias posibles (sobre todo en el plano económico) a los ciudadanos afectados.

El concejal de Cultura explicó que en ningún momento se trata de revanchismo, puesto que los concejales de izquierda nunca se dejaron convencer por el torrente de peticiones que, según Moral, llegó al Ayuntamiento, solicitando que a las calles franquistas se les dieran nombres de Figuras del otro bando, tales como Azaña, Machado o Besteiro.

«Creo que de todas las ciudades españolas donde se han cambiado nombres de calles, Madrid es la que lleva una propuesta más estudiada, más razonada y menos conflictiva», agregó Moral. «En primer lugar, vamos a esperar seis meses para que sea efectivo el cambio y además al ciudadano no le va a costar ningún dinero. Será el propio Ayuntamiento quien notifique los cambios.»

En contestación a la pregunta de por qué no se había consultado a estos vecinos afectados, Tamames añadió que la única forma de consulta popular es el pleno del Ayuntamiento, que representa el voto popular.

En cuanto al conflicto suscitado con la embajada de Italia en España, por ser la plaza de Roma una de las que cambiará de nombre, para pasar a llamarse de Manuel Becerra, Moral informó que el Gobierno italiano había entendido finalmente las razones del cambio y que se había acordado ya dar el nombre de Roma a otra plaza importante.

Moral informó que está en estudio el posible cambio de nombre de un segundo bloque de calles no ligadas a la guerra civil ni al franquismo, pero que la gente sigue conociendo por sus denominaciones tradicionales, tales como la plaza de Tirso de Molina (antiguo Progreso) o Eduardo Dato (paseo del Cisne).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de enero de 1980