Un grupo de ultraderecha reivindica el asesinato del simpatizante de HB

Las gestoras pro amnistía de Euskadi, representantes de organizaciones ciudadanas del País Vasco, junto a miembros de partidos políticos, estudiaban desde primeras horas de la tarde de ayer la posibilidad de convocar para hoy una huelga general en el País Vasco, como respuesta al asesinato de Carlos Saldise Corta, joven de 33 años, proximo ideológicamente a la coalición Herri Batasuna (HB), tiroteado en la madrugada de ayer en la localidad guipuzcoana de Lezo.El atentado mortal contra él, que era también miembro destacado de las gestoras pro amnistía, ha sido reivindicado por las bandas fascistas agrupadas en torno a la organización autodenominada Grupos Armados Españoles (GAE). Un portavoz de este grupo ultraderechista informó telefónicamente al Diario Vasco que «seguirán ajusticiando a militantes o simpatizantes de la extrema izquierda mientras se continúe asesinando a miembros de las fuerzas de orden público, Guardia Civil o policía. Por cada uno», dice textualmente el comunicado, «cuatro, lo mismo simpatizantes que miembros de ETA».

Carlos Saldise fue tiroteado a boca de jarro pasadas las doce de la noche del miércoles, cuando se disponía a subir en el ascensor a su domicilio, situado en el número 2 de la calle de Uralburu. La víctima se dirigía a casa en busca de una chamarra -la noche era sumamente fría- para reunirse después con una amiga que le esperaba cerca de su domicilio. El agresor dirigió a su víctima unas palabras para apretar inmediatamente el gatillo del arma, alcanzando con dos disparos a Carlos Saldise, que cayó herido de muerte y cuyo cadáver no fue levantado hasta pasadas las tres de la madrugada. Una segunda persona fue vista cuando huía en las inmediaciones, en compañía del agresor, y, según los primeros datos, pudieron utilizar en su fuga un R-5 de color rojo matriculado en Bilbao.

En el transcurso de una rueda de prensa celebrada ayer en el Ayuntamiento de Lezo, miembros de las gestoras pro amnistía informaron que Carlos Saldise había recibido numerosas amenazas, concretadas en recortes de las páginas de Interviú que reproducían fotografias sangrientas, acompañadas de la advertencia expresa de que correría la misma suerte que las personas incluidas en estos reportajes.

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