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UGT y CEOE firmaran mañana el acuerdo-marco interconfederal

La Unión General de -Trabajadores y la CEOE firmarán mañana el acuerdo-marco interconfederal establecido entre ambas organizaciones de cara a la negociación colectiva de los próximos dos años, período de vigencia del pacto alcanzado tras un mes de negociaciones. Comisiones Obreras, descolgada de la negociación hace una semana, al rechazar la última oferta de la patronal, anunciará hoy su postura definitiva ante el referido acuerdo, si bien todas las previsiones hacen esperar que, finalmente, la central comunista quedará al margen del pacto UGT-CEOE.

En este sentido, el órgano de prensa del PCE, Mundo Obrero, recogía ayer unas declaraciones de Nicolás Sartorius al término de la entrevista mantenida por el dirigente sindical con el secretario general de la CEOE, José María Cuevas, en las que se afirma que, «de no producirse un verdadero bombazo, un giro en los planteamientos de la CEOE, no habrá firma de CCOO».El anuncio, ayer, por parte de Nicolás Redondo, del acuerdo alcanzado entre UGT y CEOE sobre la base de un documento ya redactado y su firma por ambas organizaciones mañana, imposibilita un cambio en los planteamientos de la patronal, por lo que la firma de Comisiones Obreras no es posible.

Por otra parte, el consejo confederal de CCOO, reunido ayer y hoy en Madrid para pronunciarse definitivamente sobre el acuerdo-marco, acogió con un fuerte aplauso la intervención del secretario general de la central, Marcel no Camacho, en la que señaló que «la intransigencia de la CEOE, la intromisión del Gobierno y las graves dificultades interpuestas en la unidad de acción entre las centrales sindicales, obstaculizan notablemente la consecución de un acuerdo positivo para el país y los trabajadores».

En cuanto al acuerdo alcanzado entre UGT y CEOE, el secretario general de la central socialista señaló que con la firma del mismo «UGT acepta el reto que el mismo supone, especialmente en la actual situación, tremendamente delicada, por la que atraviesa el país». Redondo negó también que UGT hubiera adoptado una postura dubitativa y, por contra, ha llevado siempre la iniciativa, sin estar pendiente de los planteamientos de otras organizaciones.

La intención de UGT, una vez firmado el acuerdo, es hacerlo extensivo al mayor número posible de organizaciones, y especialmente a la Administración, para que las empresas del Estado lo asuman. En este sentido, la ejecutiva ugetista solicitará un encuentro con el Gobierno para plantearle la asunción del acuerdo por parte de las empresas del INI, así como negociar una reducción de la edad de jubilación, rebajándola de 65 a 64 años.

En este sentido, Nicolás Redondo señaló que, «de aceptarse este planteamiento, se generarían automáticamente unos 50.000 nuevos puestos de trabajo, aspecto este que, en alguna medida, podrá fomentar el acuerdo-marco, pues se pretende que con su consecución el Gobierno incremente la inversión pública, especialmente en sectores tan deprimidos como el de la construcción.

En cuanto al alcance del acuerdo de cara a la negociación colectiva del próximo año, Redondo señaló que se ha logrado acabar con la actual dinámica de negociación, concebida para la lucha contra la dictadura. En este sentido, por primera vez se introduce la garantía que imposibilita el descuelgue de empresas de los convenios que se pacten, toda vez que se introducen unas cláusulas tan drásticas para que las empresas se acojan a exclusión de la banda salarial (establecida entre el 13%, y el 16%), con la contemplación, incluso, de auditorías de censores de cuentas para justificar las situaciones de crisis que se pudieran alegar.

.Otra de las ventajas señaladas por UGT en el acuerdo-marco es el hecho de que con su establecimiento desaparece la práctica gubernamental de imponer topes salariales para la negociación colectiva.

En cuanto a la postura de Comisiones Obreras, Redondo señaló que sindicalmente no existe alternativa para no firmar el acuerdo, por lo que la razón auténtica de la posición de CCOO es una motivación política que obedece a intereses partidistas. En este sentido, Zufiaúr recordó cómo CCOO pedía el pasado año un acuerdo con el Gobierno para tres años, mientras ahora censura que el acuerdo-marco con la patronal, «auténtico interlocutor de un sindicato, no es bueno para los trabajadores porque su vigencia, excluyendo el aspecto salarial, será de dos años».

Finalmente, la dirección de UGT se mostró consciente de que el acuerdo-marco será criticado por otras fuerzas sociales. «Si lo firma CCOO», señaló Redondo, «es un acto revolucionario. Si lo firman otros sindicatos, es un acto de traición para la clase obrera. Pero ya se acabó el exclusivismo a la hora de legitimar comportamientos democráticos. Aquí hay distintos modelos sindicales, y nosotros aplicamos el nuestro y lo vamos a defender.»

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de enero de 1980

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