Congreso Extraordinario del PSOE

Rechazada una propuesta para buscar un "entendimiento" con la izquierda

El único debate público que enfrentó al sector crítico y a la corriente mayoritaria del PSOE giró en torno a la ponencia «Estrategia y objetivos políticos actuales» y, en concreto, en torno a si la participación del PSOE en un eventual Gobierno de coalición exigiría la celebración de un congreso extraordinario o la mera autorización por parte del comité federal y a la posibilidad de que se incluyera una mención a la obligación del PSOE de buscar «un entendimiento» con otras fuerzas de la izquierda. Este último fue rechazado.El catalán Raimon Obiols defendió el dictamen de la comisión, y Manuel de la Rocha, de la delegación de Madrid, la enmienda crítica, que fue finalmente rechazada por 42 votos en contra, quince a favor y seis abstenciones. El debate fue seguido atentamente por los delegados e invitados, que aplaudieron y abuchearon en varios momentos del mismo. El abucheo mayor se produjo cuando el señor De la Rocha afirmó que el pacto municipal con la izquierda «funciona bien».

Manuel de la Rocha dijo que «en un tema tan importante como el de las alianzas, el texto de la ponencia dictaminada por la comisión aparece lleno de vaguedades. Permite que la dirección del partido llegue a un acuerdo con cualquier partido, con partidos de la derecha, con UCD, potenciando consensos como los que ya hemos conocido».

«En la misma ponencia se dice que hay que crear un bloque de clase que haga transformaciones revolucionarias», agregó el delegado madrileño. «Eso no es posible con la derecha, no es posible con UCD.» El señor De la Rocha dijo que no proponía que la ponencia hablara de coaliciones con partidos de la izquierda, sino de buscar un entendimiento con la izquierda. Añadió que no excluían la posibilidad de que ante un momento de auténtico peligro para la democracia, la dirección del partido adoptara inmediatamente una decisión -la famosa cláusula de salvaguardia-, pero que estimaban que, en una situación de regularidad constitucional, la autorización para la entrada del PSOE en un Gobierno de coalición debía darla un congreso extraordinario.

Raimon Obiols dijo que no compartía la idea de que el PSOE debe buscar «un entendimiento» con otras fuerzas de la izquierda. «La palabra entendimiento es muy ambigua: ¿se refiere a relaciones corteses, a compromisos políticos o de gobierno?» En cuanto a la eventualidad de un Gobierno de coalición con UCD, afirmó que en la ponencia quedaba claro el rechazo cuando se decía «no» a una subordinación del partido. La cláusula de salvaguardia se refiere a situaciones inequívocamente graves para el proceso democrático, añadió, e ironizó que si el 18 de julio de 1936, el PSOE y la UGT se hubieran tenido que reunir en congreso extraordinario probablemente no se hubiera podido tomar el Cuartel de la Montaña.

La ponencia, aprobada con el resultado antes reseñado, afirma que el PSOE, como primer partido de la oposición, debe ejercer una tarea enérgica de oposición, denunciar e impedir cualquier intento involucionista y defender las aspiraciones de los trabajadores. «Pero, por otro lado», prosigue, «las especiales responsabilidades del partido, como efectiva y plausible alternativa de poder, obligan a un esfuerzo permanente para afinar sus propuestas.

«Tan sólo ante eventos de extrema gravedad para la perduración del sistema democrático, el PSOE debería consentir el sacrificio de colaborar en una política de estricta defensa del marco democrático, junto a las demás fuerzas democráticas.»

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