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Una tempestad llevó la tragedia a la Admiral´s Cup

El Royal Ocean Racing Club preveía para la regata de la Fastnet un viento de fuerza de cinco a seis. A la una de la madrugada del martes, cuatro embarcaciones iban en cabeza: Golden Apple, Formidable, Vanina y Aries. Inesperadamente se desató poco después una tempestad, con olas de catorce metros de altura y viento de fuerza diez, que equivale a unos 120 kilómetros por hora. Los yates buscaron refugio donde pudieron entre los arrecifes de la costa irlandesa. No todos pudieron lograrlo debido a su escasa envergadura, ya que los había hasta de sólo siete metros y medio de eslora.A últimas horas de la noche de ayer las noticias se sucedían aún confusas. De los tres barcos españoles apenas se sabía nada. Unicamente que el Yachtman se dirigía a Cork con las velas rotas. Diez cadáveres habían aparecido sobre el mar, dos eran de tripulantes del Magic, inglés, embarcación de la clase quinta, de 22,7 puntos de rating, y uno del Aries, norteamericano, de 24,7 de rating. Además se sabía de catorce desaparecidos, dos de ellos del Golden Apple, a cuyo frente estaba Pattison, doble campeón olímpico.

El drama aún no ha desaparecido en las costas británicas. Se mantiene porque se sabe que han sido auxiliados medio centenar de embarcaciones, que veinte se retiraron y que un número indeterminado intentaba llegar hasta Irlanda. Del resto, y eran 335 barcos en el mar, no se tienen noticias, por lo que si tenemos en cuenta que según el tipo de cada yate llevan desde siete hasta veinticinco personas, pueden calcularse que son 2.000 las que permanecen en el mar, sin conocer a ciencia cierta su estado. De las 109 personas rescatadas, cuarenta fueron hospitalizadas.

De la magnitud de la tempestad puede hacerse uno idea si tenemos en cuenta que el Siska, de bandera australiana, que tiene veinticinco metros de eslora, rompió el palo. Si esto ocurrió a una de las embarcaciones mayores, es fácil imaginarse los daños que sufrieron los barcos menores. La organización no se ha responsabilizado de nada, pese a que los partes meteorológicos deben de conocerse al detalle de antemano.

La regata entraba dentro de la programación de la semana de Cowes. Con la disputa de la última, la de Fastnet, terminaba la Admiral's Cup, en la que tomaban parte 54 embarcaciones. Estas fueron quizá las que sufrieron menos daños, por tener una mayor envergadura. De cualquier manera sufrieron casi igualmente las consecuencias de la tempestad, porque al producirse de noche, el rescate de los tripulantes que cayeron al agua fue prácticamente imposible, además de por la velocidad del barco, por la nula visibilidad.

Entre los barcos accidentados se encontró el del ex primer ministro inglés Edward Heath, capitán del equipo británico,y cuya embarcación, la Morning Cloud, sufrió una avería en el timón que pudo ser reparada por la misma tripulación.

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