Dos reclusos, muertos en un motín en la prisión de Coimbra
La agitación registrada en los últimos años en los establecimientos penitenciarios de numerosos países occidentales parece haber llegado a Portugal.El motín del pasado domingo en la cárcel de Coimbra se ha saldado con la muerte de dos de los 306 reclusos y la destrucción casi total de las instalaciones.
El ministro de Justicia justificó anticipadamente el comportamiento de los funcionarios, al afirmar que éstos tuvieron que disparar sus armas para proteger a los bomberos, que se esforzaban por dominar el incendio provocado por los reclusos sublevados.
La causa próxima de los acontecimientos sería el suicidio de un recluso condenado por homicidio y que fue encontrado ahorcado en su celda el domingo.
Los trágicos sucesos confirman la existencia de un malestar en los establecimientos penitenciarios portugueses y que fue denunciado hace dos semanas por una asociación de defensa de los reclusos. Esta asociación reivindica la mejoría de las condiciones de detención, una mayor asistencia a la recuperación social de los delincuentes y la cesación de los malos tratos infligidos por los guardias.
La dirección de los establecimientos penitenciarios niega cualquier fundamento a las quejas y toda representatividad al movimiento, afirmando que no se ha registrado ninguna adhesión a la huelga de hambre convocada.


























































