El terremoto chino de 1976 pudo causar 750.000 víctimas

Los detalles del mayor desastre natural de los últimos siglos -el terremoto que asoló a Tangshan (China), ciudad situada a unos 170 kilómetros al oeste de Pekín, el 28 de julio de 1976- conocidos ahora, muestran un cuadro de devastación y sufrimientos sin paralelo en los tiempos modernos, exceptuando los ataques con bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.

Aunque China no ha revelado el número de víctimas, algunas estimaciones las sitúan alrededor de 750.000. Las descripciones proporcionadas a los visitantes estadounidenses revelan que las muertes y los heridos que causó son de una escala que desafía a la imaginación.El seísmo tuvo su epicentro debajo de una ciudad con una población de más de un millón de almas, siendo presumiblemente la primera vez que ha ocurrido eso.

De los 352 edificios de ladrillos, de varios pisos, en Tangshan, 117 se desplomaron por completo; 85 se vinieron abajo parcialmente y 99 sufrieron severos daños. Solamente cuatro no fueron afectados. Las fotografías muestran pisos de cemento amontonados capa sobre capa, como si las paredes se hubieran evaporado.

Las minas de carbón de Kailuan eran la industria principal de Tangshan. Uno de los seis pozos de la mina estaba dentro de la ciudad. Hasta que tuvo lugar el terremoto, el carbón de las minas representaba el 10% de toda la producción energética china.

Cuando se hizo sentir el mayor temblor, a las tres y media de la madrugada, el turno de la noche, de 10.000 mineros, estaba bajo tierra. La energía eléctrica se cortó. La ventilación se detuvo, amenazando asfixiar a los mineros. Las bombas de achique dejaron de funcionar y el agua inundó a borbotones algunas de las oscurecidas minas.

Los ascensores se pararon, pero, de acuerdo con los chinos, la mayoría de los mineros fueron rescatados horas después. Algunos, no obstante, no fueron sacados hasta después de dos semanas.

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Veintiocho trenes estaban funcionando cuando se produjo el terremoto, algunos presumiblemente a alta velocidad. Siete descarrilaron, provocando numerosas víctimas. Más de 450 kilómetros de vías sufrieron daños.

Veinte puentes sobre carreteras se desplomaron o sufrieron grandes desperfectos; otros doscientos experimentaron daños, pero menores. Muchos de estos desplomes impidieron que se pudiera prestar ayuda a los damnificados. Cañerías de agua reventaron en tantos lugares que se necesitarán años de trabajo para repararlas totalmente. Cuarenta represas de tierra fueron dañadas, incluyendo una de más de setenta metros de altura, pero no hubo graves inundaciones.

Los ingenieros chinos atribuyen la gran cantidad de edificios que se vinieron abajo a la construcción no reforzada. No se había considerado probable un terremoto de tal magnitud en Tangshan, aunque está en una zona donde ha habido cuatro seísmos severos desde 1966.

Los norteamericanos que han estudiado el terremoto están tratando de extraer consecuencias aplicables, por ejemplo, a los previsibles seísmos que se originarán en la falla de San Andrés, a lo largo de la costa californiana. Se cree que tarde o temprano esta zona sufrirá importantes terremotos, cerca de San Francisco y de Los Angeles.

Al igual que los movimientos sísmicos de la falla de San Andrés, la actividad en Tangshan fue directamente lateral, es decir, que el terremoto provocó un deslizamiento a lo largo de una falla, en la cual el lado más alejado se desplazó a la derecha.

También aplicable a la situación californiana fue la licuación del suelo sobre una superficie de más de 1.500 kilómetros cuadrados. El fenómeno ocurre cuando la tierra anegada es sacudida. El suelo pierde su capacidad de aguantar y las estructuras ceden, vibran o se desploman directamente. En la costa, cerca de Tangshan, la tierra cedió tres metros y una aldea fue inundada por el mar.

Una licuación semejante causó gran parte de los daños en las áreas bajas de San Francisco, en el terremoto de 1906. La probabilidad de su repetición preocupa a los constructores alrededor de la bahía de San Francisco.

Grandes cráteres

Dos efectos especiales del terremoto: formación de cráteres y «soplos de arena», fueron señalados por los chinos. Algunos cráteres eran lo suficientemente grandes como para tragarse una casa y pueden haberse formado sobre cavernas de piedra caliza, que se desconocían anteriormente.Los soplos de arena son geisers de arena que entran en erupción cuando una capa de arena subyacente es oprimida. El fenómeno ya fue observado en el terremoto de Nuevo Madrid, en el valle del Mississipi, a principio del siglo pasado. Algunos soplos de arena alrededor de Tangshan llegaron a tres metros de altura y continuaron durante varias horas. Fueron tan voluminosos que los canales de irrigación quedaron bloqueados y la tierra cultivable quedó tapada.

La industria de la ciudad quedó paralizada por las muertes y los destrozos materiales. Sin energía eléctrica y faltando también el agua para enfriar, el hierro fundido en cuatro altos hornos se solidificó, y los hornos tuvieron que ser demolidos con explosivos.

Los doce miembros del equipo de estadounidenses que visitaron la ciudad fueron informados de que su reconstrucción sería completada hacia 1982 y consistirá fundamentalmente en varias comunidades satélites de 100.000 a 300.000 personas, alrededor de una ciudad núcleo, de medio millón, con cinturones verdes en medio. La reconstrucción de la industria está siendo realizada buscando la menor contaminación ambiental posible.

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