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Eduardo Ameijide: "Respeto todas las peticiones, pero no pienso dimitir"

El gobernador civil de Navarra, Eduardo Ameijide, en declaraciones concedidas a EL PAÍS, ha indicado que asume la responsabilidad de la actuación de las Fuerzas de Orden Público durante los sucesos ocurridos el pasado domingo en Tudela, en los que falleció por disparo de bala la joven venezolana residente en San Sebastián Gladis del Estal. Igualmente, Eduardo Ameijide ha precisado que no piensa dimitir de su cargo de gobernador civil, a pesar de las peticiones efectuadas en este sentido por diversos partidos, ayuntamientos de la provincia y centrales sindicales.

«Que un grupo de partidos pidan mi dimisión», indicó a EL PAÍS el gobernador civil, «es un tema que corresponde a la libertad y democracia de cada uno. El gobernador civil respeta que se pida su dimisión, si bien considera que, en principio, no existen razones para que dimita, aunque una vez finalizados todos estos acontecimientos tengo previsto meditar una decisión al respecto. En un contexto democrático, que varias organizaciones soliciten mi dimisión me parece que, desde su punto de vista, es correcto».«El gobernador civil considera», añadió, «que su postura ha sido la que tenía que ser. No veo razones para dimitir, pero ésta es mi postura personal, y yo respeto todas las peticiones. Además, en estos momentos tengo unas obligaciones que atender, porque para mí por encima de todo está la defensa del Estado y la seguridad ciudadana. Por eso considero que no puedo pronunciarme sobre la posibilidad de presentar mi dimisión».

Se está investigando

En cuanto a las responsabilidades derivadas de la actuación de las fuerzas de seguridad del Estado en Tudela, Eduardo Ameijide precisó que «indudablemente yo asumo la responsabilidad en todo lo sucedido». El gobernador civil había establecido el viernes un plan para controlar la concentración en Tudela, en el que todos los puntos se habían aclarado perfectamente. «El domingo yo estuve en Madrid, pero mantuve contactos telefónicos continuos con el comisario jefe de Policía de Pamplona, que se había desplazado a Tudela por orden mía para encargarse de la Jefatura Superior, lo mismo que el comandante de la Policía Nacional. Todos los dispositivos estaban perfectamente montados y controlados».Por lo que respecta a la versión ofrecida por la 521 Comandancia de la Guardia Civil en relación con los hechos que produjeron la muerte de Gladis del Estal, calificada de absurda por los organizadores de la concentración antinuclear en Tudela, el gobernador civil de Navarra señaló a EL PAÍS que respondía fielmente a lo sucedido, toda vez que varios miembros de la Guardia Civil son testigos presenciales de los hechos. «La versión aparecida en algunos medios informativos, en el sentido de que la Guardia Civil golpeó con el subfusil a la joven Gladis del Estal antes de que a un número se le disparara la metralleta», matizó el gobernador civil de Navarra, « tampoco me parece muy ortodoxa, toda vez que en el informe del forense no se indica que el cuerpo de la fallecida tuviese síntomas de golpes o hematomas en su espalda. En cualquier caso, se están llevando a cabo las investigaciones oportunas, que en su debido momento se darán a conocer».

Versiones oficiales

Las versiones de los hechos que produjeron la muerte de Gladis del Estal, facilitadas por la 521 Comandancia de la Guardia Civil y la Comisaría de Policía de Pamplona, indican que existió una provocación previa por parte de algunos de los concentrados en Tudela antes de que la policía actuara con efectivos antidisturbios. Según la nota de la Guardia Civil, adelantada parcialmente en la edición de ayer de EL PAÍS, «sobre las 17.30 horas cruzaron el puente un grupo numeroso de personas (la mayoría jóvenes) y cortaron la circulación, atravesando un vehículo, y se sentaron en la calzada, todo ello junto a la zona de estacionamiento. Se formó el natural colapso en la circulación, por lo que la fuerza que se encontraba en el estacionamiento regulando el tráfico se dirigió hacia los manifestantes para solicitarles que dejasen expedita la vía, Y aunque con dificultades, poco a poco lo iban consiguiendo. Cuando se encontraban en este cometido, un manifestante agarró por detrás, tirando con fuerza de la metralleta que, colgada del hombro, portaba uno de los guardias, tratando de arrebatársela. El guardia sujetó el arma, echándose hacia delante para contrarrestar el tirón, llegando casi a perder el equilibrio; en el forcejeo se produjo un disparo del arma, que alcanzó a Gladis del Estal, que se encontraba enfrente, la que resultó herida mortalmente en la cabeza, falleciendo al ser trasladada a un centro asistencial».Por su parte, la Comisaría de Policía de Pamplona, mediante un comunicado, ha indicado que «a las 16.35 horas, siguiendo el plan previsto, varias patrullas de la PN se desplegaron en los tres puntos de acceso al interior de la ciudad, con la finalidad de que al concluirse el acto, a las 17 horas, no pudiesen los asistentes salir del itinerario previsto, siempre encarrilados hasta el lugar de aparcamiento de vehículos, sito en la carretera de Cabanillas. Al ser ocupado el punto situado en la avenida de Franco», continúa el comunicado, «los concentrados comenzaron a insultar a los miembros de la patrulla, arrojándoles botellas y piedras, hiriendo a un teniente y tres policías nacionales, por lo que se efectuaron al aire seis disparos de pelotas de goma y tres de humo, con lo que se restableció la normalidad. Tres cuartos de hora más tarde de la finalización del acto, y cuando la casi totalidad de los asistentes habían salido para sus puntos de destino desde el lugar de la concentración, se tuvo conocimiento de que al final del puente sobre el Ebro había sido herida de bala la joven Gladis del Estal, instruyéndose las correspondientes diligencias por parte de la Guardia Civil».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 1979

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