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El cine Olimpia, de Lavapiés, se convertirá en centro cultural

El centro cultural La Corrala ha acometido el ambicioso proyecto de alquilar, restaurar y acondicionar el viejo cine Olimpia, situado en una esquina de la plaza de Lavapiés, y convertirlo en un centro de actividades artísticas y populares. Sin embargo, la falta de postura clara del Ministerio de Cultura en cuanto a las necesarias subvenciones económicas puede arrumbar una iniciativa que, al menos en la opinión de sus promotores, es indispensable para el pueblo de Madrid, tan falto de una adecuada infraestructura cultural.

El cine Olimpia es posiblemente el más viejo de los que hasta hace muy poco seguían funcionando en Madrid. Teatro antes que cine, se reconvirtió como tal a principios de siglo, en 1904, y ocupa un triángulo esquinado en la plaza de Lavapiés. Dispone de un amplio patio de butacas, con una entreplanta, una fila de palcos cerrados en cada banda y un solar anexo al edificio, donde hace años se proyectaban películas al aire libre.Los planes más inmediatos consisten en dedicar la sala central, renovada y acondicionada a las nuevas modalidades teatrales, a la programación de obras. Los espacios laterales y el solar del cine al aire libre se destinarían a la creación de aulas de expresión corporal, talleres de aprendizaje de teatro, artesanía, cerámica, laboratorio de investigaciones fotográficas y de la imagen, un departamento de música encargado de la programación de recitales y conciertos y otro más de creatividad infantil, destinado a desarrollar la imaginación del niño.

Para desarrollar toda esta gama de actividades se contaría con la participación de expertos y profesores de los diversos campos, que no sólo cumplirían su función en el marco del centro, sino que estarían a disposición de las asociaciones de vecinos y las organizaciones populares de cada barrio.

Pendientes de las subvenciones

Todo el proyecto depende exclusivamente de la buena voluntad que quiera demostrar el Ministerio de Cultura. En la etapa de Pío Cabanillas, y ante los problemas de falta de espacio y carestía del alquiler de la sala Cadarso, se ofreció al centro cultural La Corrala todo el apoyo necesario para conseguir un nuevo local más amplio. A principios de diciembre del año anterior, miembros de La Corrala y otros del GIT (Grupo Internacional de Teatro), promotores del nuevo centro, llegaron a un acuerdo con la propiedad del cine Olimpia.Entonces comenzó la batalla por las subvenciones. El coste de las obras necesarias alcanza los veinte millones de pesetas, no sólo para remodelar el interior del edificio, sino para dotarlo del equipamiento necesario. El antiguo director general de Teatro, señor Pérez Sierra, concedió una subvención de seis millones, más otra de millón y medio, que salieron de los fondos de la Dirección de Difusión Cultural. Esta última dirección estaba tramitando una nueva subvención de otros seis millones, pero las nuevas directrices del ministro, Manuel Clavero, pueden poner en entredicho la continuidad del proyecto, ya que no se sabe si sus compromisos serán asumidos por el nuevo equipo.

Autonomía de programación

El centro cultural La Corrala cuenta con 35.000 socios. Están convencidos, y su experiencia de anos parece demostrarlo, de que en todos los barrios existen grupos de personas interesadas en la promoción de la cultura.Celosos de su autonomía de programación, tampoco hay una negativa previa a colaborar con el ministerio o con la Administración local en la organización de actos culturales, como podría haber sido el Primer Festival de Jazz, a celebrar en Madrid, que al final no se hizo por el eterno problema del dinero. La burocracia de la Administración y la confusión de normas legales amenazan constantemente las iniciativas de personas o grupos ligados a planteamientos populares. En todo caso, los componentes de La Corrala y del GIT recurrirán también al Ayuntamiento y la Diputación Provincial, cuyos presidentes, Enrique Tierno y Carlos Revilla, han declarado en varias ocasiones su preocupación por el desarrollo de las actividades culturales en Madrid.

La primera actividad que se pondrá en marcha, del 15 al 30 de junio, será un cursillo de iniciación a la música para alumnos de EGB, en colaboración con el ministerio y los profesores de la Escuela Clara. En este cursillo se les enseñará a construir sus propios instrumentos y adquirir algunos conocimientos básicos de entonación y canto coral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de junio de 1979

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  • El éxito del proyecto depende de las subvenciones del Ministerio de Cultura