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Discreta mejoría

El ambiente que se respiraba en Madrid ayer por la mañana, con una huelga de hostelería de amplia Implantación que sumar a los ya tradicionales problemas que el orden público viene planteando, y tras las no excesivamente favorables impresiones que el síndico presidente de la Bolsa madrileña emitía en la junta del Colegio de Agentes el pasado domingo, nada hacia pensar en que la Bolsa se fuera a, permitir excesivas alegrías. No obstante, y olvidando una vez más todo tipo de consideraciones lógicas, durante el transcurso de la reunión el mercado dibujaba un escorzo alcista, apoyándose en el mejor ambiente que rodeaba a los valores eléctricos, que contaban, según transmitía una agencia informativa, con una importante demanda selectiva para algún, valor concreto (Iberduero), procedente de inversores extranjeros. Este flash informativo, junto con lo corto de los saldos vendedores, resultaban factores más que suficientes para que una demanda nerviosa, procedente en su mayoría de las inmediaciones de la barandilla, presionase los cambios al alza y permitiese presentar un cierre prometedor, con la única excepción de Fecsa, que se mostraba más pesada.En el resto del mercado, la actividad se veía reducida: a un rutinario intercambio de títulos, mientras los valores bancarios continúan pasando dificultades, en especial el Central y el Santander, rompiendo el Popular el comportamiento uniformemente negativo del grupo con una recuperación de dos enteros, probablemente a causa de la proximidad de su junta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de enero de 1979