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Francia se quedó ayer a oscuras

«Señoras, señores: atención, serenidad, entusiasmo: Va a empezar el happening de la tecnología de punta. Adelante»... Fue un gracioso, del millón de personas encarceladas en los túneles del metro parisiense, quien ayer, a las ocho y veintisiete minutos de la mañana, ironizó así sobre la gigantesca avería eléctrica, sin precedentes en este país, que iba a paralizar la vida normal de Francia.

Todo fue cuestión de tres minutos: una línea de alta tensión del este del hexágono galo, de 400.000 voltios, saltó. La corriente recargó otras líneas que, a su vez, saltaron también. Instantáneamente, los técnicos de Electricidad de Francia (la compañía nacional) cortaron la corriente Francia entera se quedó sin corazón eléctrico, es decir, «sin vida económica», según comentaban los animadores de las emisoras radiofónicas matutinas ante la catástrofe humano-tecnológica que convirtió a los franceses en un pueblo trashumante y a las máquinas en peleles muertos.Debido al juego de conexiones de las redes de líneas eléctricas, Bélgica y Suiza también fueron levemente afectadas. Los, responsables del sector eléctrico francés aseguraron con rapidez que no se trataba de un atentado, como algunos imaginaron, sino de una avería técnica debida a la conjunción de dos factores: exceso de consumo de electricidad provocado por las bajas temperaturas y una avería técnica.

Francia, pues, a las ocho y media de la mañana, camino del tajo y a tres bajo cero en París, se encontró sin chispa: se calculó en un millón las personal que tuvieron que abandonar a pie, en fila india, túnel adelante, las líneas paralizadas del metro.

Trescientos trenes detenidos

Trescientos trenes se pararon en pleno campo. En algunos casos, los viajeros iniciaron el peregrinaje hasta la estación más próxima o en busca de carreteras para hacer auto-stop. Otros aguantaron dos, tres, cuatro y hasta cinco horas en espera de electricidad. Las máquinas diesel remediaron algunos parones. En un tren que desde París se dirigía a Nancy se vio a una pareja en viaje de novios, acurrucada en un departamento, a las doce y media. El resto de los viajeros había abandonado el tren cuatro horas antes.

Los trenes de cercanías, faltos de energía, forzaron a varios millones de trabajadores a caminar, vía adelante, hasta su puesto. Sólo a primeras horas de la tarde de ayer llegaron muchos al trabajo, cuando el 60% de la corriente eléctrica había sido restablecida. En París, sin metro, sin electricidad, millones de peatones asaltaron los taxis y coches particulares. Durante unas horas se revivió la fraternidad unas que la falta de gasolina y el romanticismo de las barricadas hicieron florecer en mayo de 1968.

Los más «trabajados» por la panne (avería) fueron seguramente los bomberos, que, en París, como en el resto de las grandes ciudades, no dieron abasto para liberar de los ascensores a miles de ciudadanos que subían o bajaban «eléctricamente» para ahorrar tiempo y esfuerzo. Un niño de seis años, Michel Gastineau, al que su madre había mandado por el ascensor a comprar los croissant del desayuno, tras haber hecho el mercado, regresó al ascensor: a medio día llegaron los bomberos y encontraron al niño dormido. A su madre, que había vociferado toda la madrugada, coreada por la portera y tres vecinas más, les explicó que después de haberse comido los croissants se «aburría».

Anoche no se habían registrado ninguna escena de pánico en ningún caso. Los franceses recordaron que en julio de 1977 en Nueva York, un accidente similar desencadenó un festival de pillaje y violencia (2.000 tiendas destruidas, 535 policías heridos y 3.500 personas detenidas). También se evocó la fenomenal avería eléctrica de 1965, en Estados Unidos igualmente, de veinticuatro horas de duración, que dio como resultado un aumento de natalidad considerable nueve meses más tarde. Francia, desnatalizada (en el año 2200, al ritmo actual, sólo contará con diecisiete millones de habitantes), no tuvo la suerte de que la «desgracia» eléctrica se prolongara. En efecto, anoche, el 80% de la corriente se había restablecido y, al final de este miércoles, se suponia que el latido eléctrico del país sería, normal. Los expertos en energía de los dos sindicatos de izquierdas, CGT, de tendencia comunista, y CFDT, socialista autogestionario, afirmaron que el desastre fue consecuencia de la política energética oficial, que, desde hace varios años, juega con preferencia la carta nuclear y ha bloqueado la construcción de centrales térmicas tradicionales. En algo coincide todo el mundo en este país: las líneas de transporte de energía son insuficientes, y durante unos cuatro años los franceses no vivirán a salvo de accidentes parecidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de diciembre de 1978

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