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Contratos millonarios de empresas alemanas en China

Veinte días después de anunciarse en Bonn que se había cerrado un contrato con Pekín para la oferta de maquinaria alemana para la obtención de carbón, por un total de 8.000 millones de marcos (unos 300.000 millones de pesetas) un consorcio industrial de la República Federal de Alemania ha anunciado otra operación más ambiciosa, que supondrá la concesión de un nuevo crédito alemán, por un valor de 28.000 millones de marcos. Esta vez se trata de la construcción de un complejo siderúrgico en la provincia china de Hopei. El Gobierno de Pekín ha presentado también solicitud de proyecto a la British Steel Corporation, pero el régimen financiero y la tecnología alemanes parece que son factores decisivos en el ánimo de los chinos para inclinarse por la oferta alemana. Según las previsiones del consorcio dirigido por la empresa Schloemann-Siemag, de Dusseldorf, e integrado por Siemens, Thyssen y Gutehoffnungshuette Sterkrade, se prevé una primera etapa en la que, con un crédito de 18.000 millones de marcos, se construirá la primera fase de la siderurgia. Esto significará para Pekín duplicar su actual producción de acero en 1985. Para ese año la central alcanzará los seis millones de toneladas. De la financiación de esta operación se encargará el Dresdsner Bank, que enviará a China una delegación a primeros del próximo mes, para fijar definitivamente las condiciones del crédito, otorgado en principio para un plazo de diez años.El grado de endeudamiento que progresivamente va contrayendo la República Popular China respecto de la banca alemana es un fenómeno que aún ven con inquietud los institutos de crédito de este país. El Instituto Alemán de Investigaciones Económicas opina que «debe ponerse en duda que pueda llevarse a cabo a corto plazo una efectiva expansión exportadora hacia China». En este sentido, grandes industriales de la RFA no dejan de advertir contra la «euforia china» que alienta ahora a quienes ven en estos pedidos, en firme o en potencia, una garantía de creación de nuevos puestos de trabajo en Alemania: «Los sueños y las realidades son botas de distinto par», ha comentado un magnate de la industria.

Sin embargo, la empresa que ha recibido el encargo de Pekín, la Gutehoffnungshuette Sterkrade, cuyo nombre significa «siderurgia de la buena esperanza», no parece ver dificultades, como tampoco el Dredsner Bank. La citada empresa tiene en su haber una buena experiencia: en los años treinta la misma casa construyó en Manchuria una industria pesada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de octubre de 1978

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