Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:Ramón TamamesCandidato del PCE a la alcaldía

"Madrid no acaba en la Cuesta de las Perdices o en Villaverde"

Ramón Tamames, madrileño de 43 años, ha vivido sucesivamente en Chamberí, Modesto Lafuente, Capitán Haya, desde que se casó con Carmen Prieto, «por la Iglesia y por el Estado», en Doctor Fleming, número 16. Tiene tres hijos: Alicia, Laura y Moncho, de 16, 15 y 10 años, respectivamente. Cuando se le propuso hacer unas fotografías en pijama, el señor Tamames cuida su imagen, «a ver si los electores piensan que estoy para el arrastre... Bueno, esto también es periodismo, no como cuando, publican una foto de archivo de Abril Martorell y no se ve que está calvo».Ramón Tamames, enfermo de hepatitis desde hace quince días, repasa en la cama las líneas maestras de su programa político como candidal oficial del PCE a la alcaldía de Madrid. Jesús de las Heras converso con él.

Desde la cama, Ramón Tamames recuerda, despacio y en voz alta, los datos de su curriculum. « Doctor en Derecho y Ciencias Políticas, diploniado por el Instituto de Estudios Políticos en Ciencias de la Administración y Sociología -"tuvo cursos muy buenos en los tiempos de Javier Conde"-, diplomado en inglés, francés y alemán por el Alto Estado Mayor del Ejército -con las más altas calificaciones que se dan a los civiles-, catedrático de Estructura Económica desde el 75, y desde el 78 titular de la cátedra en la Autónoma.»Hace una pequeña pausa para hurgar de nuevo en la memoria y añade: «Durante doce años trabajé como técnico comercial del Estado en el Ministerio de Comercio. Recuerdo que, cuando tomamos posesión, dijo Ullastres que esa era la mejor atalaya para conocer la economía de España, y es verdad.»

Ramón Tamames se inició en política en 1951, cuando. como estudiante, siente las primeras inquietudes de este tipo.

Luego, en 1953, «estas inquietudes se activan con los movimientos estudiantiles de la posguerra, y en el 56 se intenta montar un congreso libre de estudiantes que nos costó el primer enfrentamiento serio: nos metieron en Carabanchel, y al salir me afilié al partido. Más tarde fui nombrado para el comité ejecutivo y el central. Participé en la Junta Democrática de Madrid, en la plana mayor, y en la nacional. La junta es uno de mis mejores recuerdos políticos, porque fue una experiencia muy fructífera: llevó a mucha gente a participar en política sin necesidad de estar vinculada a ningún partido. También me sirvió para renovar y ampliar mis conocimientos sobre Madrid, que, posteriormente, quedaron plasmados en el libro Madrid para la democracia, en el que colaboré con Leira, Castell, Palacín, Soto... Ahora soy secretario del Grupo parlarnentarlo Comunista y diputado por Madrid».

EL PAÍS.¿Es usted comunista o eurocomunista?

RAMON TAMAMES. Comunista. Lo que pasa es que nuestra concepción en un país como España, industrial y desarrollado, hace que nuestra acción adquiera esa otra denominación, porque las coordenadas en las que se enmarca hacen que tengan relevancia la maquinaria democrática y las libertades públicas, y que la lucha de clases no sea una lucha salvaje, sino dentro de unos mecanismos legales. Tampoco la Iglesia y el Ejército son ya los defensores a ultranza de las oligarquías. Es decir, el marco ha cambiado: ya no son los tiempos de la autocracia del zar, cuando escribía Lenin, ni del kaiser, cuando escribía Marx.

'Un continuo urbano llamado Guadmatol'

P. Aunque sea de forma simplificadora, se dice que Amsterdam es la ciudad del erotismo. Londres un modelo de urbanismo: Las Vegas se asocia al juego y Harlem hace temblar por su violencia y miseria. ¿Y Madrid?

R. Antes se decía que era una villa manchega. Ya no es ni eso ni capital administrativa. Hoy es algo más complejo: es la capital del capital, el segundo conglomerado industrial. después del área de Barcelona, uno de los centros culturales del país, así como el arca urbana de más rápido crecimiento de España. En esa forma, más o menos simplificadora, podría decirse que Madrid es el centro redistribuidor en el interior de España.

P. Prefiere enfocar el análisis de Madrid de forma global o partiendo de cuestiones parcia les?

R. Madrid no es un islote. Está en un municipio y en un área metropolitana y en un conjunto que desborda los límites provin ciales. y que va desde Guadalajara a Toledo. Hay que actuar globalmente y buscar el equilibrio de ese continuo urbano.

Ese equilibrio de lo que yo llamo Guadmatol, como en Estados Unidos, por ejemplo, se habla de San-San, al referirse al continuo urbano de San Francisco y San Diego. sólo se consigue en la región. que, en este caso, es la de Castilla-La Mancha. Hay que conseguir que el área metropoli tana tenga un creel miento racional y potenciar las provincias de la meseta Sur, casi despobladas a excepción de media docena de puntos urbanos. No sólo hay que pensar, por tanto. en medidas a corto plazo, sino de medio y largo. Algo muy a tener en cuenta en idea general es la cuestión ecológica. Que no se olvide que Madrid no acaba en la cuesta de las Perdices ni en Villaverde.

P. ¿Qué es lo más insoportable de Madrid?

R. Para un viajero, como el otro día decía Cohn-Bendit en EL PAÍS. Madrid es una ciudad muy ruidosa. Para los que la sufren y los que la hemos estudiado, es una larga lista de problemas de urbanismo, vivienda, escolarización, asunto este, por cierto, en el que estoy en desacuerdo con el actual alcalde, porque creo que las obligaciones del Ayuntamiento no se pueden acabar en poner las aulas y ser meros caseros del Ministerio de Educación, sino que debe ocuparse de lo que pasa en esas aulas; en fin, problemas sanitarios, pues es una de las ciudades peor atendidas en Europa occidental, etcétera.

Respecto al tráfico y los transportes, como en otros temas, entendemos que la solución no pasa sólo por asuntos de inversión, sino de organización. En este sentido, nuestro intento iría a crear una alta autoridad metropolitana que coordinara la EMT, el Metro, las cercanías de Renfe y los autobuses periféricos.

'Ética ciudadana'

P.¿Qué sería lo primero que haría si llegase a ser alcalde?

R. Fomentar la ética ciudadana. Que la gente se convenza de que los problemas pueden resolverse con su colaboración. Que ya no va a ser un negocio para unos pocos ni dominio de unos cuantos concejales. Decir que el primer problema es el del chabolismo o el de los pensionistas, o el de los parques, y que eso sería, lo primero a resolver, me parece demagógico. Todos son primeros problemas. Pero la base es la convivencia ciudadana. Que la gente participe en las soluciones.

P. ¿Cuáles son los principales enemigos del Ayuntamiento y cómo se puede cortar su influencia?

R. El principal enemigo es el capital urbano latifundista, ahora como en el pasado. Los Banús, los Vallehermoso, SA. los Somosaguas, SA. los Explosivos Río Tinto, los Ardid, el conde de Romanones, los grandes propietarios del suelo edificable y los que cambian las ordenanzas en su beneficio, los que han metido mano en Gerencia de Urbanismo, los que están acabando con el barrio de Salamanca imponiendo excesivas alturas o con Malasaña y Chamberí, los que han cambiado el tejido de la ciudad originando sus actuales males. Y todo eso se acaba con la ley del Suelo del 75, con lo que poco a poco va imponiendo el MOPU basado en los pactos de la Moncloa y con vigilancia. Eso se acaba en tres meses. Por eso las prisas del urbanismo concertado en los últimos tiempos franquistas para consolidar legalmente importantes tajadas.

P. ¿Cuáles son las líneas maestras que basarán su campaña electoral?

R. Queremos que se derogue la ley Especial de Madrid. Es una dictadura dentro de otra. Por cierto que UCD parece que quiere mantenerla pues todavía no se ha definido claramente en esto.

Y queremos una Carta de Madrid que contemplaría las relaciones entre gobernantes y gobernados, así como una reforma fiscal cuyo estudio presentaremos pronto. Esta refórnia se centra en una reordenación de las relaciones entre el Estado y el Municipio y la potenciación de tres impuestos fundamentales: el de plusvalía, que hoy sirve para que muchos escamoteen; el de circulación, que sería la base de la reordenación del tráfico; y el de radicación, por el que el Estado contribuya.

También es importante la idea de descentralizar la ciudad en juntas de distritos y hasta de barrios. Un solo concejo, aunque tenga sesenta miembros, carece de la sensibilidad suficiente para detectar todos los problemas, y además así se permite la verdadera participación de la gente. El programa general está muy avanzado y lo presentaremos en octubre.

En otro orden, la lista de candidatura, que todavía no está aprobada, incluirá personas independientes, con lo cual demostraremos que estamos en una postura democrática y progresista. Nadie podrá decir lo contrario pues incluso le propusimos al PSOE ir juntos incluyendo a independientes, pero los socialistas no acogieron la idea.

P. ¿Qué significado histórico-político tendría la elección de un alcalde comunista, hoy?

R. La racionalidad política. Que la gente ya no se guía por instintos ni atavismos políticos, ni por campañas bipolarizadas sobre marxismo/antimarxismo, como ha cultivado el franquismo, sino que tiene una madurez ciudadana.

Hay muchas posibilidades de que el alcalde de Madrid sea comunista porque vamos a sacar muchos concejales. Hay mucha gente desengañada del voto del 15 de junio y nuestros votos crecen. Están hartos de promesas, quieren participar. Y, además, gentes de derechas votarán comunista porque saben que la gestión del Partido Comunista en la Administración local es eficaz, aunque esas mismas personas nunca te votarían para el Congreso.

P. ¿Cómo debería ser el próximo alcalde de Madrid?

R. Un hombre de ciencias sociales, economista, jurista y sociólogo, fundamentalmente humanista y en permanente contacto con la gente, qud se dedique a ello y que no conciba el puesto como un trampolín, como el resultado de una rápida carrera política o como el de una conjunción de oportunidades franquistas.

Y Tamames sonríe de nuevo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de octubre de 1978