El ministro del Interior niega la existencia de un control policial sobre su despacho

El ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, en el curso de una conferencia de prensa celebrada ayer en Madrid, negó rotundamente la posibilidad de un control policial sobre su despacho; calificó de fuera de lugar y desproporcionada la nota de miembros de la Asociación Profesional de Policía, cuyo contenido considera contrario a las instituciones del país en su totalidad, y reafirmó su decisión de actuar con todo el rigor que marque la ley respecto a las actuaciones punibles de miembros aislados de la institución policial, para la que tuvo palabras de elogio.

Martín Villa reconoció las deficiencias en la lucha contra el terrorismo a pesar de que las fuerzas de seguridad nunca habían estado legal, material y humanamente mejor dotadas, pero presentó como contrapartida los éxitos obtenidos en la lucha contra la violencia callejera y la delincuencia común. Anunció la continuidad de la política de renovación de los cuadros policiales en base a la promoción de personal joven y competente, a pesar de que defendió una vez más al señor Conesa por sus condiciones profesionales.Las actitudes solidarias de funcionarios del Cuerpo General de Policía con sus compañeros sancionados las interpretó el ministro más como gestos de clemencia que como expresión, de acuerdo con el contenido de la nota que originó el conflicto. Se mostró confiado en que en ningún momento se producirá un plante policial y añadió que en cualquier caso dispone de medios suficientes para cortarlo. Tuvo también palabras muy críticas para las declaraciones de Manuel Fraga, su antecesor en el cargo, del que dijo: «El señor Fraga se equivoca, se equivoca una vez más.»

"No hay control policial en mi despacho"

«Aseguro rotundamente que no hay control policial sobre mi despacho y estoy, en condiciones de afirmarlo porque desde la entrada en vigor del decreto-ley antiterrorista yo he asumido la responsabilidad de cuantas actuaciones especiales de la policía se contemplan en ese texto legal», manifestó el señor Martín Villa al ser interrogado sobre la autenticidad de la noticia publicada ayer en Diario 16, según la cual la policía habría obtenido una grabación de una conversación telefónica del ministro del Interior con el director de EL PAIS, Juan Luis Cebrián, en la que el señor Martín Villa hace afirmaciones merecedoras de una querella criminal, según confesión de los policías autores del espionaje.

«Para el establecimiento de cualquier control telefónico autorizado por la ley», añadió el ministro, «se transmite una orden al delegado del Gobierno en la Telefónica, previo conocimiento de la autoridad judicial». No descarta, en cambio, el señor Martín Villa que haya sido objeto de espionaje delictivo, como cualquier ciudadano, «pero me niego a creer -dijo- que haya un solo delincuente entre la policía española; si alguien hubiera hecho espionaje sobre mi despacho, no será obra de un policía, sino de un delincuente». El señor Martín Villa precisó que en su departamento se toman las debidas precauciones para descubrir posibles escuchas milagros de la técnica y que es usual extremarlas al regreso de unas vacaciones. Respecto a su conversación con el director de EL PAIS, afirmó que en tres o cuatro meses no había tenido otro contacto telefónico con él que uno de apenas medio minuto para concertar una entrevista. Juan Luis Cebrián, por su parte, ha aclarado al respecto que, al margen de esa llamada, no había vuelto a hablar telefónicamente con el ministro del Interior desde su última aparición en televisión, cuando contactó con él para preguntarle por qué no dimitía, cuestión que ninguno de los invitados a la conferencia de prensa le había planteado.

Martín Villa reiteró en varias ocasiones que aún en el supuesto de que existieran grabaciones sobre sus conversaciones telefónicas, de ellas no podrían salir más que expresiones de respeto para la institución policial, al margen de determinados juicios sobre acciones personales merecedoras de correctivos.

«El único conflicto que existe es con algunos miembros directivos de la Asociación Profesional de Policías, pero el Gobierno es consciente de que cuenta con la colaboración de la institución policial», dijo el ministro, quien añadió que el contenido de la nota recientemente difundida, contraria a las instituciones del Estado, no puede ser interpretado como reflejo corporativo contrario al proceso que vive la sociedad española. «Se trata -dijo- de actitudes individuales que serán debidamente corregidas, aplicando exclusivamente el reglamento de la policía. »

Sobre la supuesta simpatía con la extrema derecha de miembros de los cuerpos de seguridad, el ministro indicó que «los españoles que sentimos los asesinatos a las fuerzas del orden no somos los que nos manifestamos como lo hacen determinados grupos políticos. En esas expresiones más que un sentimiento profundo hay una comercialización del asesinato, incluso un cierto sentimiento de alegría para poder atacar al Gobierno y al proceso político. Pienso que la mayoría de los miembros de las fuerzas de seguridad del Estado están sirviendo muy bien, pero en la nota de la asociación están presentes los mismos conceptos que están siempre en boca de los grupos de extrema derecha».

Respecto a las críticas que desde diversos medios se han levantado contra la ineficacia policial, especialmente en la lucha contra el terrorismo, el señor Martín Villa re conoció que, en efecto, a pesar de que nunca la policía ni la Guardia Civil habían estado mejor dotados, tanto en medios legales como humanos y materiales, los resultados en la lucha contra el terrorismo, especialmente contra el de ETA, no habían mejorado. Recordó, en concreto, el ministro que nunca hasta ahora habían estado autorizadas las escuchas telefónicas y subrayó que ese nuevo marco policial se encuentra bajo el control del Parlamento y el aparato judicial. Tras expresar su convencimiento en la pronta aprobación de la ley de Policía y la de represión de delitos cometidos por bandas armadas, pendientes en el Senado, el señor Martín Villa afirmó que en el tema de la lucha antiterrorista a él no se le habían ocurrido más facilidades ni que nadie se las había pedido.

Malos resultados en la lucha contra el terrorismo

En contraposición a los malos resultados en la lucha contra el terrorismo de ETA -«no así en el terrorismo de otros grupos»- el señor Martín Villa precisó que la sociedad española se siente hoy más segura, aunque no todo lo que a él le gustaría como ministro del Interior. La delincuencia común, según datos que dice poseer, descendió notablemente. Tomando como índice cien, el 1 de enero de 1978 el número de delitos en todo el territorio nacional están ahora en un 92%; en Madrid, baja hasta el 77%, y en Barcelona, un poco por encima de la media nacional, en un 93 %. En cuanto a la violencia callejera, se refirió al efecto saludable del reconocimiento de los derechos de reunión y asociación.

Mostró especial interés en recalcar que en ningún momento, por parte del Gobierno, ha habido instrucciones en sentido contrario a actuar contra los grupos terroristas. «Es falso -dijo- que ni en éste ni en ningún otro momento haya habido instrucciones de inhibición por parte de la policía en la represión de este tipo de delitos; por el contrario, las instrucciones las más de las veces han sido para corregir omisiones que comisiones.» «Lo que ha habido -explicó- son normas que tratan de adecuar la actuación policial a la nueva situación política. »

En cuanto a la renovación de los puestos de mando iniciada por el Ministerio del Interior y su posible continuación en un plazo inmediato, el señor Martín Villa dijo estar por una política de rejuvenecimiento de los cargos de responsabilidad, en la intención de conseguir una policía cada vez más en forma. Se negó a concretar si la política de cambios iba a afectar a los más altos responsables de la seguridad dado que, con más facilidades que nunca, según sus propias palabras, los resultados eran pobres. «En esta cuestión siempre me he mostrado conservador», manifestó. «El objetivo del Gobierno ha sido obtener una policía, en primer lugar, y una policía buena, después.»

En este contexto el señor Martín Villa salió una vez más en defensa del señor Conesa, a quien mantiene al frente de la Comisaría General de Información «por sus cualidades profesionales», y dijo que se congratulaba de que la crítica a los policías empezara a fundamentarse en criterios de eficacia y capacidad y no sólo en criterios políticos. Puso en duda el ministro que la renovación en los puestos de mando fuera la panacea contra el terrorismo, pero añadió que «a veces algunas actitudes internas son el mejor aliado del enemigo».

A una pregunta sobre cómo se había permitido la publicación de una carta abierta al Rey como la del teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, el señor Martín Villa recordó que, respecto a la disciplina y destinos de la Guardia Civil, su departamento no tiene competencia.

Preguntado por EL PAIS sobre qué le habían parecido las manifestaciones del señor Fraga (véase página 11), calificando de prudente y respetuosa la nota hecha pública por miembros de la Asociación Profesional de Policías, dijo: «El señor Fraga se equivoca, se equivoca una vez más. Esa nota puede parecerle acertada al señor Fraga, pero no es prudente ni respetuosa. No es prudente cuando sus autores están obligados por razón de su función a ser discretos, y no es respetuosa porque supone un ataque al Gobierno, al Parlamento y a las fuerzas políticas y sindicales que le han brindado su apoyo.»

«Es más sorprendente que estas manifestaciones se hayan hecho por quien tuvo las máximas responsabilidades en este Ministerio. En todo caso hay que señalar que confunde el orden público con el terrorismo. En aquél se ha observado una sensible mejoría con el descenso de la delincuencia y la violencia callejera, y en cuanto al terrorismo tampoco, pueden olvidarse los éxitos obtenidos, salvo en el caso de ETA, en el que el señor Fraga no aportó mejores resultados. Además ha sido el primer político que se ha lanzado a pescar en río revuelto, en un tema que merece la discreción de los demás líderes.»

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0004, 04 de septiembre de 1978.

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