Espectacular despliegue policial sin resultados positivos

Una espectacular caza al hombre, que a primeras horas de la madrugada no había dado resultados positivos, se ordenó ayer a todas las unidades hábiles de la policía y de la Guardia Civil apenas conocida la noticia del asesinato de los dos jefes militares. El balance de la más amplia operación policial que se recuerda en Madrid y barrios y pueblos de la zona norte de la provincia dio como resultado numerosos detenidos, sin que ninguno de ellos tuviera que ver con el asesinato del general Sánchez Ramos y del teniente coronel Pérez Rodríguez.

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«Ninguno de los detenidos hasta la una de la madrugada está implicado directamente en el suceso», declaró a EL PAÍS una fuente policial autorizada. A esa hora, según la misma fuente, la clave del suceso seguía siendo el herido de entre los asesinos, del que fuentes oficiales tenían la plena convicción de que no había recibido asistencia en ningún centro oficial. Aunque la mayor parte de las operaciones policiales se centraron durante la jornada de ayer en torno a centros médicos, dispensarios, clínicas públicas y privadas, farmacias y centros asistenciales de todo tipo, en medios policiales se tenía anoche la creencia de que el miembro del comando herido se encontraba en un radio de acción no distante del sitio donde los asesinos abandonaron el Seat 124, esto es, en el polígono industrial de Alcobendas.Desde primeras horas de la mañana de ayer, cientos de policías y guardias civiles tomaron completamente la zona norte de Madrid. La primera gran operación se desarrolló en los alrededores de la calle de La Granja, del polígono industrial de Alcobendas, donde apareció el coche Seat 124 matrícula M-6959-AJ, que los asesinos habían robado a punta de pistola en la estación de Chamartín, donde habían abandonado el taxi -también robado- que les había servido para perpetrar el atentado.

Según parece, los integrantes del comando habían seguido desde la estación de Chamartín un recorrido bastante ilógico, al enfilar hacia el pueblo de Fuencarral, tomando la desviación que existe a la altura del Piramidón, cerca de la ciudad sanitaria La Paz, para salir desde allí a la carretera de Burgos. Una vez en la autopista se desviaron nuevamente hacia La Moraleja, para enfilar desde allí hacia el polígono industrial de Alcobendas.

Helicópteros y perros policías

La primera parte de la operación policial se registró desde las doce y media hasta las tres de la tarde en las inmediaciones de la zona con numerosos miembros de la Guardia Civil y del Cuerpo General de Policía, al mando de un coronel y de un teniente coronel, así como del Jefe Superior de Policía de Madrid, que, junto al comisario general de Información, se hicieron cargo del suceso. En su amplia operación de rastreo se hicieron servir de helicópteros y de perros policía.Los cerros cercanos al polígono, de escasa vegetación, no permitían una huida discreta. Ninguna de las personas que trabajan en el polígono industrial reconoció haber visto algo. Por otro lado, en las cercanías del lugar donde fue abandonado el coche no se observaban manchas de sangre. Estos datos hacen pensar en la posibilidad de que parte del comando hubiese abandonado el vehículo antes del lugar donde definitivamente dejaron el automóvil..

Durante las dos horas y media en que las fuerzas de orden público rastrearon la zona, fueron detenidos seis individuos -algunos de los cuales portaban armas-, que si bien nada tenían que ver con los hechos, eran buscados por delitos comunes.

La policía llegó a pensar que la infraestructura logística de los GRAPO podría encontrarse en el norte de Madrid, posiblemente en las cercanías de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes. Cuando las fuerzas de orden público habían comenzado el rastreo en las cercanías del polígono industrial de Alcobendas llegaron desde Madrid media docena de fotos de presuntos miembros del comando.

Después de que las sospechas giraban en torno a los GRAPO, hubo en la tarde de ayer un momento de confusión que hizo a la policía cambiar de sospechas. Una caja de pastillas anticonceptivas encontrada en el taxi robado y utilizado para el atentado hizo pensar en ETA. Efectivamente, la caja -que no es seguro que perteneciera al comando- había sido comprada en Hendaya.

Posteriormente, una vez que los propietarios de los dos vehículos robados pudieron ver las fotos de los posibles sospechosos, las indagaciones de la policía volvieron a dirigirse hacia los caminos de los GRAPO.

Fuentes cercanas a medios policiales apoyaban estas sospechas por dos hechos: la munición del 9 parabellum encontrada en el lugar de los hechos era semejante a la que había en el piso franco de los GRAPO desmantelado en Benidorm el pasado año; en segundo lugar, tanto el taxista como el propietario del 124 reconocieron -según las mismas fuentes cercanas a medios policiales- a Jacket, esposa de un conocido grapo apodado Arenas. Al cierre de esta edición, no sabíamos si se trataba de la esposa del activista Juan Martín Luna (alias José Arenas Martínez), o la del secretario general del PC(r), Manuel Fernández Martínez (alias Fernando Arenas).

A finales de la tarde de ayer abundaron los controles policiales al norte de Madrid. En el pueblo de Alcobendas, discretas patrullas de la Guardia Civil, vestidas de paisano, recorrían la zona, interesándose en farmacias y centros asistenciales, por si a alguno de ellos había acudido el miembro del comando que se encontraba herido.

A partir de las ocho de la tarde, cuando decayó la actividad policial en la zona de Alcobendas, ésta se intensificó en los barrios del norte de Madrid -Generalísimo, plaza de Castilla, Tetuán, Bravo Murillo- y en Puerta de Hierro, carretera de la Playa, El Pardo y sus zonas de influencia.

En la zona de Bravo Murillo-plaza Castilla la gran concentración de efectivos policiales llegó a crear gran confusión y se produjeron varios detenidos y escenas que podrían recordar películas policíacas con numerosos coches-patrulla y helicópteros que peinaron la zona. Las calles de la Azucena, San Jorge, General Margallo y Orense fueron los principales escenarios. Una mujer que se presentó en el dispensario de la Cruz Roja de Reina Victoria para pedir asistencia médica y de donde salió huyendo una vez alertada la policía contribuyó aún más a la confusión, toda vez que la policía persiguió espectacularmente la furgoneta en la que se subió inmeditamente después hasta la plaza de Castilla.

La policía dio orden de captura contra varios coches sospechosos tanto en Madrid como en otros pueblos de los alrededores. En todas las salidas y entradas de Madrid y en especial en la zona norte -Puerta de Hierro, El Pardo, Fuencarral, Alcobendas y San Sebastián de los Reyes-, la policía había establecido numerosos controles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 21 de julio de 1978.

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