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Entrevista:

"La gran empresa no puede ser la cúpula que envuelva a la pequeña y mediana"

Tras la entrevista publicada ayer, con el presidente de la CEPYME, hoy aparecen las respuestas de Enrique Miret Magdalena, vicepresidente de la Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa, y que representa la otra cara de la patronal de este tipo de empresa. Hasta el día de hoy han sido frecuentes los enfrentamientos ideológicos entre una y otra patronal, aunque ambas se definen como defensoras de la pequeña y mediana industria. Las respuestas de Enrique Miret vienen a ser el contrapeso que equilibra la balanza en la polémica surgida por la representatividad de la PYME.

EL PAIS: ¿Qué principios defiende la COPYME?MIRET MAGDALENA: La COPYME se fundó a final del año 1977. Y sus principios pretenden el desarrollo y modernización de la pequeña y mediana empresa, así como su presencia en los intereses profesionales y económico-sociales de las mismas en el país.

En el mundo actual, las grandes empresas se encuentran ante problemas de comunicación y de organización humana, de servicio comercial y de administración material, que se han agravado considerablemente por el excesivo tamaño de las empresas. Italia, por ejemplo, es un país con una economía de «gigantes enfermos», como suele llamarse a las grandes empresas multinacionales, como FIAT, Pirelli, etcétera... En España empezamos a damos cuenta de que las grandes empresas no son tan rentables como se suponía: se empiezan a encontrar con graves cuestiones humanas, financieras y comerciales que, a nivel de gran grupo, no sé pueden resolver por su excesiva dimensión, falta de contacto personal y complicación burocrática.

El proceso español es significativo: de 1958 a 1974 aumentó tres veces el número de las pequeñas y medianas, y sólo incrementaron vez y media las grandes; actualmente hay un millón de empresas de pequeña o mediana dimensión, y sólo novecientas de más de quinientos obreros. Por otro lado, estas últimas (tan poderosas política y económicamente) sólo dan trabajo al 14 % de la población activa del país, y aquéllas (las pequeñas y medianas), al 86 %. Además, estas últimas, consideradas como las cenicientas injustamente) contribuyen a la riqueza del país en el 75 % de los bienes y servicios producidos. Pero ningún dato tan revelador de la falacia de las opiniones corrientes sobre la importancia económica y social de la gran empresa en España es qué, en el proceso de los dieciséis años antes citados, absorbe cada vez menos mano de obra, porque su participación en el conjunto del empleo ha disminuido en el 33%.

EL PAIS: ¿Qué tipo de empresarios y sectores están representados mayoritariamente en esta patronal?

M. M. Nosotros consideramos, pequeña y mediana empresa a la que tiene menos de 250 trabajadores (otros países ponen otro tope mayor) y no posee vinculación directa con ningún grupo monopolístico, ni multinacional, ni financiero, ni estatal o paraestatal. De ahí que engrosen sus filas empresas de casi todas las zonas más desarrolladas de España, tanto grupos sectoriales homogéneos, como federaciones heterogéneas, y estamos actuando en aquellas otras que empiezan a adquirir conciencia de la necesidad de mutua ayuda.

EL PAIS: ¿Considera necesaria una patronal de la pequeña y mediana empresa distinta de la gran empresa o, simplemente, la existencia de una patronal? Razones.

M. M. Por supuesto que sí. Los problemas humanos, sociales y organizativos de la gran empresa son muy diferentes de los de la pequeña y mediana empresa. Además, aquélla no es infrecuente que obedezca a grupos de presión o pequeños núcleos de intereses poderosos; y, en cambio, las nuestras son independientes y quieren seguir siéndolo para río verse mediatizadas por intereses ocultos, que piensan preferentemente en su propia ventaja y no tanto en el país ni en la región donde están. Una sola patronal que englobe cosas tan diferentes no traería como consecuencia, como vemos ahora en muchas asociaciones sectoriales, sino el dominio de la grande sobre la pequeña.

EL PAIS: ¿Qué opina de la CEPYME?

M. M. Es una confederación paralela a la COPYME, que quiere: defender los intereses de la pequeña y mediana empresa, pero se distingue de la nuestra, en mi opinión, en lo siguiente: a) Nosotros defendemos la libertad económica, pero dentro de una economía social de mercado, por la cual entendemos una estructura económico-social que aúne la libertad con el sentido social; b) No creemos que un dirigente de nuestra confederación deba aceptar (como pasa en la CEPYME), un alto cargo en la organización patronal de la gran empresa (la CEOE), pues sin quererlo le puede llevar a una mediatización en la defensa de los intereses específicos de la pequeña y mediana empresa. c) Los problemas de la pequeña y mediana empresa no pueden ser dirigidos por una coordinación hecha por la gran empresa, que supondría, en la práctica, una estructura piramidal en la que el vértice es la gran empresa. ¿Por qué? Pensamos que, sin oponernos a ésta, debemos independizamos lo más posible de la tutela que hasta ahora ha ejercido sobre la pequeña y mediana.

EL PAIS: ¿Considera necesarias dos patronales de la PYME?

M. M. Si no hay más remedio aceptamos la existencia de dos patronales de la pequeña y mediana empresa. Pero estamos en conversaciones amistosas para intentar superar tal divergencia de organizaciones, o bien en la estructura misma o, al menos, en la actuación práctica. Pero el tiempo dirá si esto es posible.

EL PAIS: ¿Es necesaria la identifícación política de una patronal?

M. M. No. No sólo no es necesaria, sino que resulta un gran inconveniente. Nosotros somos totalmente independientes de la gran patronal y de cualquier grupo o partido político. No debemos mezclar nuestros intereses profesionales con la política de partido; hemos aceptado entre nuestros socios un total pluralismo político.

EL PAIS: ¿Qué problemas tiene en la actualidad la PYME? ¿Qué soluciones ofrece la COPYME?

M. M. Problemas, muchos. Me limitaré a enumerar algunos: a) la necesidad de un contrato de descuento con las entidades de crédito (bancos, cajas de ahorro, financieras) para evitar las inseguridades actuales en la consecución y continuación de los créditos, y del descuento de letras; superando, además, los abusos que existen en cuanto al coste crediticio actual; b) creación de bancos de pequeña y mediana empresa en algunos casos, cuyos accionistas sean exclusivamente ellos mismos y no otras entidades de crédito; c) estructuración de sociedades de garantías mutuas entre las empresas asociadas, para tener un aval en operaciones comerciales que hoy difícilmente pueden ser realizadas por las pequeñas y medianas empresas; d) sociedades de exportación que agrupen a pequeftas empresas y den cauce y salida de sus productos hacia el extranjero; e) diferentes promociones de instituciones (como un Instituto de la Pequeña y Mediana Empresa) que faciliten el desarrollo, reorganización y modernización de la pequeña y mediana empresa, no sólo industrial, sino comercial también; pero siempre que no suponga esto una mayor burocratización estatal, sino que se realice por medio de organizaciones autónomas respecto a la Administración pública, que sean dependientes de los propios empresarios y asociaciones empresariales. El Estado debe ayudar económicamente, pero no dirigir exclusivamente estas instituciones autónomas; f) una distribución más equitativa del crédito, pues a tenor de su participación en bienes y servicios del país, debía ir a ellas las tres cuartas partes del mismo, y ahora se le da mucho menos.

EL PAIS: ¿Qué filiación política es mayoritaria en la COPYME?

M. M. Ya he dicho que nuestra preferente filiación es la independencia, sin olvidar que muchos pertenecen a diversos y muy diferentes partidos políticos, desde la derecha a la izquierda, pasando por el centro.

EL PAIS: ¿Qué número de afiliados tiene la COPYME?

M. M. Dificil de evaluar, porque todo está en desarrollo organizativo, pero podemos decir que tenemos 100.000 empresas afiliadas en España. Dar cifras claramente exageradas es caer en un triunfalismo que no existe en ningún país europeo con más experiencia y conciencia empresarial que nosotros. La verdad es que la afiliación europea, y también la de España, es minoritaria, pues no hay suficiente conciencia colectiva de ayuda mutua entre la mayoría de los empresarios.

EL PAIS: ¿Cuántos de ellos están en la CEOE?

M. M. En principio, ninguno pertenece a la CEOE.

EL PAIS: ¿Cuál es el porvenir de la pequeña y mediana empresa?

M. M. Creemos que pasará como en Europa: un proceso cada vez más positivo hacia la presencia económica en primera línea de la pequeña y mediana empresa. Sus ventajas actuales sobre la grande son: a) una dimensión más humana, que permite superar mejor los conflictos sociales, y donde existe una comunicación más flexible entre mandos y ejecutores, resistiendo mejor los embates de las crisis económicas; b) se comprueba actualmente que, por encima de una cierta producción, los costes no sólo no disminuyen como se creía, sino que aumentan; por eso a la empresa hay que darle su dimensión adecuada, pero no hacerla cada vez más grande; el gigantismo empieza a ser sobrepasado a todos los niveles de la sociedad futura; c) la burocratización invade a la gran empresa y le resta efectividad; d) la decisión del mando y coordinación se hace excesivamente complicada cuando hay grandes multitudes o existen complicados canales de acción; d) en los veinticinco últimos años, en Francia, las medianas empresas han duplicado su producción, y están accediendo, con gran éxito, a la competencia mundial; e) la continuidad de metas y propósitos está mejor garantizada por las generaciones familiares que las suelen dirigir, que por los cambiantes cargos directivos de la gran empresa; f) la creatividad se desarrolla actualmente mejor en el extranjero a través de la pequeña y mediana que no por la grande; g) se ensayan con más facilidad métodos más progresivos de participación social o gerencial que en la grande, la cual resulta demasiado conservadora, rutinaria y autoritaria; h) la gran empresa se encuentra más vinculada a la política y, en general, a una orientación demasiado conservadora de la misma, costándole más trabajo acepta! el pluralismo político.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de enero de 1978

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