La retirada de Suecia coloca a la "serpiente monetaria" en situación difícil

Tras la retirada de Suecia de la serpiente monetaria europea y la posterior y consiguiente devaluación de su moneda en un 10 % con las coronas noruega y danesa, supone un duro golpe para la supervivencia de la serpiente, cuya vida estaba ya muy constreñida al marco alemán y a las divisas de aquellos para los cuales la República Federal de Alemania jugaba un papel importante, como era el caso de los países nórdicos que han devaluado sus signos monetarios.

Tras la retirada sueca, continúan permaneciendo en la serpiente la República Federal de Alemania, Bélgica, Luxemburgo, Holanda, Noruega y Dinamarca, países cuyas monedas no pueden de por sí mantener la estabilidad monetaria necesaria en Europa y que fue el objetivo primario de la serpiente monetaria.

Aunque la retirada de Suecia fue anunciada como provisional, las autoridades suecas han resaltado que esta decisión se ha tomado a la vista de la situación de la balanza de pagos y del nivel de divisas.

Es probable que la devaluación sueca sea acompañada de otras medidas, como la baja de impuestos empresariales en un 4 %,y de una serie de reducciones fiscales para las pequeñas y medianas empresas.

Recientemente, el ministro de economía sueco, Gosia Bohmann, criticó duramente la participación sueca en la serpiente monetaria, al señalar que los socialdemócratas no se habían comprometido a que la cooperación, económica europea supusiese un cierto grado de armonización de las políticas económicas de los diferentes países miembros, ya que las tasas de paro que puede tolerar la República Federal de Alemania no podrían. ser aceptadas por Suecia.

El fin de la serpiente

La retirada sueca de la serpiente europea y la consiguiente devaluación de la corona sueca ha sido recibida muy duramente por los socialistas suecos. Olof Palme, representante de este partido, ha manifestado que esta tercera devaluación de la moneda sueca, que se produce en un corto período de tiempo, es el resultado de la incompetencia de un Gobierno burgués que lleva una política económica cerrada.

La retirada de Suecia de la serpiente económica y la cadena de devaluaciones de los países nórdicos miembros de este club monetario, es considerada en medios económicos europeos como el augurio de una corta vida para el sistema de paridades creado en 1972 y que ya sufrió un duro golpe con la retirada de Francia, Gran Bretaña e Italia.

El caso de Suecia es considerado como significativo, y se cree que la República Federal de Alemania terminará arrojando al resto de las monedas fuera de la serpiente, en un futuro más o menos próximo, si antes no varía su ajustada política económica y monetaria, que goza de una posición demasiado fuerte en relación con el resto de monedas que están en su círculo de influencias.

La actual serpiente se va asemejando cada día más a un camaleón -definición dada por un diario británico- que da respuestas a corto plazo. En efecto, la República Federal ha estado obligando a los países nórdicos a mantenerse dentro de las pautas de la política económica que el predominio de Alemania Federal determinaba. Las actuales relaciones monetarias encauzadas dentro de la serpiente sólo son capaces de proveer de una estabilidad monetaria a corto plazo.

Hace unos meses, la corona sueca fue devaluada igualmente para permitir un cierto saneamiento de la balanza de pagos. Ya entonces, el Gobierno sueco devaluó en un 6%, con lo que logró restablecer las paridades con las divisas de fuera de la serpiente a los niveles alcanzados con anterioridad, aunque el ritmo de inflación sueco obligaban a este país a una devaluación superior que no se llevó a cabo.

Aunque los actuales miembros que aún permanecen en la serpiente han prometido seguir dentro del sistema que permite sólo una fluctuación de la paridad fi jada anteriormente, de 2,25 % hacia arriba o hacia abajo de sus respectivas monedas, la realidad es que los expertos monetaristas consideran que esta adhesión no durará mucho. En el caso de que desaparezca la serpiente, único sistema que queda vivo después de la desaparición del Acuerdo de Bretton Woods, no se descarta que se vuelva a producir una nueva crisis monetaria internacional. En esta hipotética crisis, los países de la Europa occidental serán los más perjudicados.

Reacciones

La primera en reaccionar, no ante la devaluación sueca o noruega, sino danesa, ha sido la Comisión Europea de la CEE, quien ha rechazado la forma de actuación de uno de sus miembros que no respetó la decisión comunitaria de febrero de 1974, que exige la consulta previa a una medida corno la llevada a cabo por este Estado miembro.

Aunque la reacción ha sido igualmente. negativa con respecto a la devaluación de las dos monedas restantes, en medios allegados a la comisión se ha puesto de relieve que la decisión danesa tendrá incidencia directa en el. mercado agrícola.

Aunque no ha habido reacción oficial en España, fuentes oficiosas consideran que las devaluaciones nórdicas no afectarán a nuestra moneda de forma importante, ya que la pesetas presenta un margen de holgura tras su devaluación hace varias semanas.

Inminente devaluación en Finlandia

Hoy o mañana podría ser devaluado el marco finlandés, a causa de la nueva situación creada por las devaluaciones de las otras tres divisas nórdicas, según informó ayer, en Helsinki, el primer ministro de aquel país, Kalevi Sorsa.

La devaluación, según noticias recogidas por Efe, sería pequeña, con objeto de evitar la renegociación de convenios colectivos. Los sindicatos estarían dispuestos a aceptar un 5 % de devaluación como máximo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 29 de agosto de 1977.

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