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El Príncipe de Asturias, soldado de honor del regimiento Inmemorial del Rey

Al Príncipe de Asturias y heredero de la Corona española, don Felipe de Borbón, le cortaron ayer el pelo al estilo militar y se puso el uniforme reglamentario para filiarse como soldado de honor en el regimiento Inmemorial del Rey. El acto, comprendido dentro de la celebración del Día de las Fuerzas Armadas, se celebró en el acuartelamiento del regimiento, en el cuartel Infante don Juan, y al mismo asistieron los Reyes, la familia real y autoridades militares y civiles.

Los Reyes, acompañados de sus hijos, el príncipe don Felipe y la infanta doña Elena, de la condesa de Barcelona y la familia real, llegaron al cuartel Infante don Juan del regimiento Inmemorial a las diez de la mañana. En la entrada fueron recibidos por el ministro del Ejército, jefe del Estado Mayor del Ejército y coronel del regimiento.En el patio del acuartelamiento les fueron rendidos los honores de ordenaza a los Reyes por el batallón del regimiento y una compañía de operaciones especiales. Después se escuchó el himno nacional, y don Juan Carlos, acompañado del ministro del Ejército, pasó revista a las tropas.

A continuación, el teniente coronel mayor del regimiento dio lectura a la orden ministerial por la que se alistaba como soldado de honor al príncipe don Felipe, en la primera compañía, primera sección, del regimiento Inmemorial. Seguidamente, don Felipe, el coronel jefe del regimiento y el teniente coronel mayor firmaron la filiación básica.

Después firmaron en un pergamino conmemorativo el príncipe, el ministro del Ejército, el jefe del Estado Mayor del Ejército, el capitán general de la Primera Región Militar, el teniente general jefe del Cuarto Militar del Rey y el coronel del regimiento.

El nuevo soldado pasó seguidamente a las dependencias interiores del acuartelamiento, donde se vistió el uniforme militar reglamentario, mientras don Juan Carlos saludaba a todos los oficiales del regimiento. Una vez vestido de uniforme, don Felipe se incorporó a su puesto en la formación, tras saludar a la bandera nacional.

A continuación, el coronel del regimiento expresó el honor y la responsabilidad que suponía para la unidad el acto que se estaba celebrando y aseguró al Rey que «os servimos con la misma lealtad, espíritu de sacrificio y amor a la Patria con que acreditaron el buen nombre de este regimiento cuantos nos precedieron».

Seguidamente, después de las palabras del Rey, fue cantado el himno del arma de Infantería, tras de lo cual salió de la formación el príncipe y se colocó junto a sus padres, para presenciar el desfile de las tropas, que fue realizado a continuación. Finalizado éste, el Rey y su hijo intercambiaron el saludo militar.

Más tarde, y ya fuera del protocolo, el príncipe saludó a las personalidades presentes, así como a los oficiales y suboficiales del regimiento. La familia real y el séquito pasaron al cuarto de banderas, donde firmaron en el libro de honor. Por último, don Felipe recibió unos recuerdos conmemorativos. A la salida. la familia real saludó a las numerosas personas que se habían congregado en la calle.

En el acto estuvieron también presentes el presidente del Gobierno, el de las Cortes, los vicepresidentes primero y segundo del Gabinete, y los tres ministros militares, así como otras personalidades, entre ellas el teniente general Villaescusa.

Después del acto, los Reyes y el principe, acompañados por las autoridades militares, se trasladaron en helicóptero a la zona de la Cañada de Castilla, donde presenciaron la exhibición de la división acorazada Brunete con todos sus efectivos, al mando del general Milans del Bosch.

La división Brunete formó con 10.012 hombres, tanques AMX-30, una batería autopropulsada, un coche-puente y otros vehículos. Después de pasar revista a la concentración de tropas, que ocupaba diecisiete hectáreas y tenía un frente de dos kilómetros, se realizó ante los Reyes una demostración de sus efectivos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de mayo de 1977