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CARTAS AL DIRECTOR

Ni son todos los que están...

Con motivo de la alocución televisada del presidente Suárez, exponiendo los motivos que le han llevado a participar en las elecciones, no puedo por menos de asombrarme ante la exposición de las razones que le han inducido a la legalización del PCE.Estas razones, que encuentro de toda lógica, si como trata de hacer creer al país quiere una España democrática para todos los españoles, son exactamente aplicables a otros partidos que silencia y que siguen sin legalizar.

¿Qué pasa con el Partido Carlista, cuyo expediente ha seguido el mismo proceso que el del Partido Comunista de España, devolviéndolo el Tribunal Supremo con idéntica inhibición al Gobierno?

¿Por qué partidos que en su acción política han demostrado con suficientes pruebas su hacer democrático no se legalizan y, sin embargo, se legalizaron, sin siquiera remisión al Supremo, partidos cuyos promotores son personas suficientemente conocidas, que han sido abiertamente investigadoras de acciones violentas, realizadas muchas veces en la más absoluta impunidad (entre otras, la agresión armada, de trágicos resultados, contra el acto de Montejurra 76)?.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de mayo de 1977