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Reportaje:

La "marea negra" un accidente demasiado frecuente

Tres toneladas de petróleo por minuto caen al mar desde la plataforma Bravo tras un incidente sobre cuya posibilidad habían advertido reiteradamente los expertos: la presión de petróleo ascendente por el tubo de extracción pudo con las resistencias mecánicas y abrió camino directo al mar. La situación en el mar del Norte, en la zona petrolífera de Ekofisk, aguas noruegas, cambia a cada minuto y depende del viento y de las corrientes. Parece ser que la impresionante mancha negra se ha dividido en dos: una de casi treinta kilómetros de largo por siete de ancho, y otra de ocho kilómetros de largo por uno de ancho. El grosor de la capa (Je petróleo se estima entre dos y tres metros. Los técnicos, creen que, por lo menos, tardarán 48 horas más en dominar la situación. Mientras tanto, de forma inexorable, tres toneladas de petróleo caen al mar. La marea negra, temida por ecólogos y promotores de turismo, está ahora a merced del viento. Sobre las mareas negras y su incidencia escribe Ramón Sánchez-Ocaña.

La fauna marina está a la sombra. Dos metros y medio de petróleo impide el trasvase de oxígeno en la superficie. Dos metros y medio de petróleo ahogan materialmente ese inmenso organismo viviente que está bajo las aguas. Un pedazo del mar del Norte empezará a ser. un pedazo de mar muerto. Los peces huyen buscando luz y oxigeno mientras el petróleo que van deshaciendo las bacterias se convierte en una masa espesa y pegajosa.Si toda marea negra es, en potencia -7y luego en acto- un desastre ecológico, ésta en particular lo es doblemente. No sólo por la cantidad de petróleo vertido sobre las aguas, sino por la época en que ocurre. La situación del pozo averiado -entre las costas inglesas, noruegas, danesas, alemanas, holandesas y belgas- es paso obligado de millones de aves marinas que, precisamente ahora, van hacia esas costas para nidificar y reproducirse. La avifauna sufrirá un golpe difícil de evaluar. Por otra parte, es precisamente ahora cuando las algas marinas están en su fase de polinización, fase en la que se desarrolla el plancton, alimento base de toda la vida marina.

Pero si la marea llega a las costas, el desastre para la avifauna sería tremendo: en esas costas se encuentran los mayores centros de reproducción de aves marinas. La situación, al margen de alarmas de los naturistas, es grave. Todos los países ribereños están dispuestos a intervenir para evitar de alguna forma que el proceso resulte irreversible.

Las «mareas negras»

A finales del pasado siglo se inicla el transporte de hidrocarburos por vía marítima. La cantidad es, a escala marina, despreciable. Poco a poco las grandes potencias van equipándose de barcos especialmente diseñados para el transporte de petróleo. Hoy, el número de petroleros debe superar los 4.000, y casi medio millar superan las 100.000 toneladas de capacidad de transporteLas primeras contaminaciones por hidrocarburos surgieron por el funcionamiento de los petroleros. Cuando un petrolero llega a puerto y descarga el petróleo ha de llenar nuevamente sus tanques; pero de agua, ya queestá equilibrado para su navegación con carga. Para llenar nuevamente sus depósitos de oro negro, da salida al agua con que llenó sus tanques. Ese agua sale arrastrando el petróleo que quedaba en el depósito. Así se inició esta contaminación, al principio escasa, pero que con el volumen de transporte de hidrocarburos por mar, fue incrementándose hasta suporter un serio peligro. Ante ello, prácticamente todos los Gobiernos -también el español- tomaron medidas para obligar a los petroleros a disponer de unas balsas especiales. En esa situación, cuando la contaminación del mar por petróleo estaba en plena regresión el accidente del Torrey Canyon en. 1967 -50.000 toneladas vertidas al mar- trajo a la actualidad el problema. El petróleo vertido empezó a llamarse ya marea negra. Las cantidades arrojadas empezaron a suponer problemas insospechados que nada tenían que ver con que los turistas se mancharan los pies en las playas.

Los efectos

Quizá uno de los accidentes de este tipo mejor estudiados en sus consecuencias biológicas haya sido el del barco Tampicu Maru frente a las costas de la Baja California. La mayoría de los animales y plantas murieron. Hasta profundidades de diez metros se encontraron organismos afectados. Tres meses después algunas plantas marinas se desarrollaron de forma anormal. Algunos animales -pocos- volvieron. A los nueve meses se constató que 33 de las 55 especies vegetales de la zona estaban en buen estado. De las veintidós especies nadadoras, sólo catorce podían considerarse sanas. De las 54 especies de animales sedentarios, sólo seis sobrevivieron. Algunos individuos de cinco especies se salvaron por casualidad y cinco especies más se restablecieron en los nueve meses siguientes. El resto tardaron hasta cuatro años en reponerse.Es de señalar que estos efectos no se deben sólo al petróleo propiamente dicho, ya que hay que evaluar ecológicamente los efectos de los detergentes y sustancias empleadas para disolver el hidrocarburo.

Por otra parte, los hidrocarburos que son ingeridos por organismos marinos pueden pasar a través de las paredes intestinales y convertirse en parte de sus reservas de grasa. Allí están protegidos del ataque bacteriano que podría destruirlo. Y entonces es posible que en la cadena de la subsistencia ese petróleo pase a animales mayores, y de éstos, por el mismo proceso, al hombre.

Resumiendo, los efectos de las mareas negras, dependiendo, siempre de su tamaño son: suciedad en playas, embarcaciones, artes de pesca; contaminación por contacto de aves marinas (problema que en estas circunstancias se ve doblemente agravado por la época y el lugar); peligro de incendio; y consumo del oxígeno disuelto en el agua. A ellos hay que añadir la degradación de las aguas y de la zona submarina por el empleo de disolventes o detergentes que, en definitiva asean el lugar, pero introducen en el mar un nuevo elemento contaminador.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de abril de 1977

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