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Entrevista:

"En este momento no nos interesa la dictadura del proletariado"

« ¡Salud, camarada Pasionaria! ¡Hasta pronto!» El 6 de marzo de 1939 un grupo de milicianos despedía en el alicantino aeródromo de Monóvar a Dolores Ibarruri. «Los abracé a todos -recuerda Dolores-. Para mí eran algo entrañable. Eran camaradas, amigos, hijos de los que había que separarse. De muchos, para siempre, de otros, ¿hasta cuándo?» El próximo domingo se cumplen 38 años de esta despedida. La actual presidenta del Partido Comunista de España, a los 82 años, espera en Moscú la concesión del pasaporte que la permita regresar. Después de pasar veinte días interna en una clínica sometida a un chequeo ha concedido una entrevista a nuestro enviado especial en la capital rusa, Ismael López-Muñoz.

La llegada de Dolores Ibarruri sorprende al grupo de españoles que a la hora del café pasan las primeras horas de la tarde en el Centro Español. Abrazos e interés por el estado de su salud. Ha llegado acompañada de su hija Amaya y de la secretaria, Irene Falcón. Viste traje de chaqueta negro, pañuelo al cuello y trae su cabello blanco recogido hacia atrás, en un moño. «¿Qué le parece cómo sube las escaleras una anciana de 82 años? » dice, mientras nos dirigimos al piso superior donde se encuentra la biblioteca del Centro. Su aspecto físico es magnífico y demuestra una fuerte vitalidad.Me han dejado como nueva estos días de clínica. Ya estoy preparada para el regreso a España, aunque se muestran muy reacios a entregarme el pasaporte. De todas maneras esperaré en Moscú la decisión. Creo que no tardará. Si bien estoy acostumbrada a vivir ilegalmente, ahora quiero regresar con mi pasaporte para poder actuar libremente.

Asegura que desde el año 1939 no ha entrado en España. Habla con alegre energía. Segura de sí misma y de que el regreso puede ser inmediato. Tomamos café y antes de iniciar la entrevista me dice: «Pregunte lo que quiera, que nada quedará sin respuesta. »

EL PAIS. ¿Cuándo, cómo y por qué se, inició Dolores Ibarruri como comunista?

Dolores Ibarruri. Soy hija, nieta, hermana y esposa de mineros. Nacida en la zona minera de Vizcaya, de padre vasco, combatiente de la guerra carlista, y de madre castellana, de Soria. Las condiciones en que se vivía en la zona minera a principios de siglo eran miserables. En Vizcaya llueve 160 días al año, días que no se trabajaba y tampoco se cobraba. La vida en esas condiciones era horrible. Conocí la miseria cuando tuve que vivir con el salario de mi marido. Después de una educación de clase media, el brusco cambio de mi vida al casarme me llevó a iniciar la lucha en el socialismo, cuyo programa conocí en la Casa del Pueblo. Empecé a escribir en la revista El Minero Vizcaíno. El primer artículo era sobre Semana Santa y por eso firmé Pasionaria, después, los propios redactores quisieron que continuase con el mismo seudónimo. Al producirse la escisión del Partido Socialista me decidí por el comunismo. Desde el comienzo ocupé puestos de dirección y responsabilidad, sin olvidar mi condición de mujer de un minero.

EL PAIS. En unas recientes declaraciones de la dirigente anarcosindicalista Federica Montseny a un semanario español, la considera a usted como «figura de proa que los comunistas hincharon porque necesitaban tener un símbolo». También ataca la ex ministro al Partido Comunista, Español y considera que en la guerra civil ustedes traicionaron a la República por orden de Moscú...

Dolore s Ibarruri. No quiero entrar en polémica con una persona que a pesar de sus ideas anarquistas, en cuanto la ofrecieron una cartera en el Gabinete aceptó. Referente a la participación del Partido Comunista en la guerra es evidente que fue una de las fuerzas fundamentales y necesaria para defender la República.

EL PAIS. ¿Cómo ha vivido Dolores Ibarruri desde el 6 de marzo de 1939?

Dolores Ibarruri. Desde Elda fuimos a Orán y, de allí a Marsella. A finales de año estaba en Moscú. Después permanecí en Rumania dos años y en Francia. Regresé a Moscú porque tenían que operarme de la vesícula biliar. La vida de la emigración puede decirse que la inicié en Francia, reorganizando el partido. En 1942 fui elegida secretaria del partido hasta los años se senta, en que celebramos el sexto congreso, donde propuse a Santiago Carrillo como secretario, por considerarle el camarada más idóneo. Muy inteligente y preparado, había sido secretario de la Juventud Socialista y tenía experiencia en la organización de partidos. Mi mayor preocupación fue, en estos años de exilio, ayudar a los españoles que, por centenares, tuvieron que abandonar su país. Sobre todo el cuidado de los niños. A fuerza de trabajo logramos escuelas con maestros españoles y mantenerles el espíritu de su patria. Se consiguió que los chicos no sintieran la nostalgia, no olvidaran el español y aprendieran el ruso y otros idiomas. Ahí están, al cabo de los años, numerosos y buenos profesionales.

EL PAIS. Y del oro traído a Moscú, ¿qué saben ustedes?

Dolores Ibarruri. No hemos intervenido para nada en ese asunto. No sabíamos ni el color que tenía.

Importancia del PCE

EL PAIS. Dolores, ¿no piensa que en España se puede tener recelo a la legalización, del PCE? ¿Qué importancia puede tener en el futuro es pañol? Dolores Ibarruri. No hay por que tener miedo al Partido Comunista. Contamos con todas las experiencias de los partidos socialistas. Hemos sido los primeros que hablamos de reconciliación nacional. Hay que terminar con los recuerdos de la guerra y todas sus secuelas. Y en cuanto a su importancia, puedo decirle que nuestro partido será uno de los más importantes de la España democrática. Ahora el partido es una fuerza muy importante, con una dirección que muy pocos grupos tienen. Nuestros hombres y mujeres están muy preparados. También creo que el Partido Socialista Obrero Español tendrá gran importancia en el futuro.EL PAIS. Aseguran que el PCE se ha separado de las líneas ideológicas de Moscú para integrarse, en el eurocomunismo. ¿Ya no pretenden la dictadura del proletariado?

Dolores Ibarruri. Al disolver la Internacional Comunista en el año 1943 cada, partido elaboró la política que correspondía a su país. Mantenemos buenísimas relaciones con todos los partidos socialistas. El problema de los cambios es acomodarse a la situación de cada momento. La vida da experiencias. Hemos aprendido la necesidad de ser muy flexibles y hacer lo que se debe hacer en cada momento. Es cierto que en este momento no nos planteamos la dictadura del proletariado. Estamos dispuestos a ir con todos.

EL PAIS. Se ha escrito sobre escisiones en el seno del PCE. Aseguran que Santiago Carrillo y ahora usted aceleran el regreso para evitar que los dirigentes del interior se hagan con el mando del partido.

Dolores Ibárruri. Esos rumores son infantiles. Existe una total unidad en el partido. No es posible la enemistad de los comunistas. En pocos grupos se tendrán tanto cariño los camaradas del interior y del exterior. Sólo pensamos en la ayuda mutua y apoyar a los camaradas que destacan. Todo lo demás son calumnias.

EL PAIS. ¿Qué actitud tomará el PCE si no consigue la legalización?

Dolores Ibarruri. Ante cada situación tomamos las posiciones más convenientes. Particularmente creo que sería un grave error del Gobierno. Ya sabe usted el refrán: «Dios confunde a los que quiere perder.»

EL PAIS. Supongamos que queda legalizado. ¿Qué fuerza tendrá ante las próximas elecciones? ¿Con qué grupos pactará el PCE?

Dolores Ibarruri. Falta poco tiempo para las elecciones y por eso no será fácil hacer una gran propaganda. De todas formas creo que sacaríamos un gran número de diputados. Por lo menos tantos como los que tuvimos en el Parlamento. Con modestia, sin fanfarronería, no seríamos de los que menos sacásemos. Y por supuesto, que lo lógico es que haya alianzas entre los partidos y nosotros somos partidarios de las alianzas. El Frente Popular fue una iniciativa nuestra. El Partido Comunista estará con todas las fuerzas democráticas del país. No tenemos pretensiones hegemónicas. Sólo deseamos la unidad de las fuerzas democráticas.

Cuando la entrevista ha finalizado se conoce la noticia, escucha da por radio, de que la legalización del PCE ha pasado al Tribunal Supremo. Dolores, sin perder la sonrisa, nos dice: «Era de esperar. Caminamos», y añade, como despedida: «Espero encontrarle pronto en una España democrática. »

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de marzo de 1977

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