No involucrar a la institución monárquica
Ese periódico ha adquirido la detestable costumbre de amenazar a la institución monárquica. bajo el eufemismo de «Trono» o «Corona», cuando las cosas no ruedan a gusto del articulista de turno. Esquemáticamente, éste suele terminar sus argumentaciones con una moraleja en que se afirma rotundamente que de no actuarse inmediatamente, como él propone, peligrara la Corona...Aunque las tesis expuestas fuesen tan irrebatibles y sólidas como las de un teorema matemático, es intolerable que se inmiscuya en las tesis de los articulistas, y menos en forma de ultimátum, a la institución monárquica, clave de bóveda de lo mucho o poco que pueda alcanzarse en este país en materia política.
Si en tal materia nada es sagrado y todo o casi todo es opinable, los españoles nos traería mucha cuenta el considerar a la Monarquía, con la que mejor o peor venimos funcionando durante los últimos quince siglos, como uno de los escasísimos principios no discutibles y, menos aún, materia de frivolidades dialécticas.


























































