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El Partido Popular, una alternativa democrática de centro

El Partido Popular (PP), alternativa de centro democrático que se coloca «entre una derecha continuista y una izquierda marxista», presentó ayer públicamente su manifiesto político ante más de mil personas, entre las que se encontraban numerosos políticos.

En la mesa presidencial se encontraban los ex ministros José María de Areilza y Pío Cabanillas, y los señores Ricardo de la Cierva, Juan Antonio Ortega y Díaz Ambrona, Emilio Attard Alonso, José Luiz Alvarez, José Pedro Pérez Llorca, José Enrique de la Mata, José Armengod, Fernando Castelo, Juan Carlos Guerra Zunzunegui, Manuel Fraile y Alejandro Royo Villanova, todos ellos miembros del secretariado.Antes de iniciarse la rueda de prensa, Manuel Fraile leyó el texto del Manifiesto para la constitución del Partido Popular, en el que se propugna, en primer lugar, el establecimiento de un sistema democrático en el que se reconozcan efectivamente los derechos humanos, civiles y políticos. El PP aspira a estar presente en las próximas elecciones, que «al tiempo que devolverán al pueblo el ejercicio de su soberanía, reflejarán la auténtica fuerza de las diversas tendencias de nuestra sociedad».

El PP se considera «abierto a democristianos, liberales, socialdemócratas e independientes» y postula un cambio real en los hábitos y costumbres. «un nuevo modo de enfrentar los problemas públicos y privados». Proclama la necesidad de alcanzar la justicia social y propugna el inmediato lanzamiento de «un proceso estabilizador económico de gran alcance, sin esperar a las elecciones».

Finalmente, considera la Corona como marco y cumbre institucional para la organización democrática del Estado y como garantía de la unidad e integridad nacionales y «participa plenamente en el ideal de la construcción de una Europa libre y unida».

Las preguntas de los informadores fueron contestadas, indistintamente, por los diferentes miembros de la mesa. Actuó de moderador el señor Ortega y Díaz Ambrona. Abrió el fuego Pío Cabanillas, señalando que el PP se considera un partido de centro en el momento histórico actual de España y que aspira a aglutinar aquellos sectores democristianos, socialdemócratas y liberales e independientes que pretenden huir de los antagonismos.

El conde de Motrico respondió a otra pregunta y afirmó que el PP es aconfesional, aunque se inspire en los principios del humanismo cristiano. Señaló también que su partido no se había definido por ninguna alianza concreta, aunque podrían realizarla en un futuro siempre que hubiera opciones claras y concretas para elegir. Más adelante afirmaría que el Partido Popular «piensa ganar las elecciones por sí mismo y sin necesidad de alianzas con otros grupos».

Respecto a la ley de Reforma Política que será votada en el próximo referéndum, los representantes del PP afirmaron que era una vía para conducir al país de la autocracia a la democracia, y que la actitud del partido es positiva ante «esta ley de mutación constitucional». «No podemos dar bazas a la abstención -añadieron- y por tanto el PP va a la concurrencia del referéndum de forma afirmativa.»

Preguntados sobre sus relaciones con la Alianza Popular, el señor Ortega y Díaz Ambrona afirmó: «El Partido Popular se encuentra en los antípodas de algunos de lo miembros de la Alianza y en el mismo hemisferio, pero al menos a tres meridianos de distanciad otros de sus componentes.» En relación con las autonomías regionales, el señot Attard señaló que su partido estaba contra el centralismo y a favor de estados regionales donde se respeten las autonomías en la medida en que sus habitantes lo exijan.

El Partido Comunista debe participar

A la pregunta de si el PP acepta la Monarquía como forma de Estado, o podía ponerla en cuestión, el señor Areilza respondió: «El PP acepta la Monarquía como forma de Gobierno constitucional de España y la propicia porque hoy la Corona tiene un gran papel que jugar como símbolo de la unidad.»Respecto a la legalización del Partido Comunista, los representantes del PP aseguraron que su partido es «auténticamente democrático»; por tanto, no negaba la legitimidad a ningún sector ideológico para participar en la tarea de hacer la democracia. «En este sentido -afirmó el portavoz- creemos que el Partido Comunista debe participar si es auténtico, en su deseo de contribuir a la construcción de la democracia.

En respuesta a otras preguntas, los portavoces se manifestaron partidarios de una «Europa libre y unida»; declararon ser absolutamente independientes del Gobierno; negaron ser un partido de vedettes, ni de ex ministros, ni de personalidades,«sino que somos un partido de ideas al servicio de España».

Finalmente respecto a sus relaciones con la Plataforma de Organismos Democráticos (POD) y su postura cara a la negociación con el Gobierno, los portavoces señalaron que estaban acudiendo a las reuniones de la oposición como observadores y que no descartaban formar parte como un partido democrático más en la negociación con el Gobierno.

Hay que hacer «pueblo»

A continuación y durante el cocktail que se ofreció a los asistentes, el señor Cabanillas dijo: «Hay que hacer pueblo. España no puede ser de unos pocos. Pero el pueblo no existe: se hace. Por eso hay que acercar la sociedad civil a la política.»

"Hay que evitar -prosiguió- el absolutismo de los particulares y la tendencia a crear un gobierno subterráneo. La soberanía del pueblo implica hacer un sistema político, no un régimen.

Hay que hacer constitución: no sólo la constitución de un sector, sino la de todos. Hay que articular jurídicamente la convivencia. Hacer hombres libres, no sólo ciudadanos. La Revolución francesa significó el paso de los súbditos a los ciudadanos, pero en la hora actual es preciso potenciar al hombre libre y su capacidad de elección, frente a las alienaciones y las socializaciones.

Hay que hacer otra vida -concluyó-, creer en otras cosas y crear otros valores culturales y asociativos. Un nuevo modelo de sociedad para un nuevo modelo de democracia.

Hay que conseguir un país sin sangre, sin rabia y sin pecado."

El conde de Motrico pronunció también un breve parlamento y terminó resumiendo lo que podría ser la síntesis de sus propósitos en el Partido Popular: servir a España.

Un gran número de personalidades políticas catalanas no pudieron asistir a la presentación del PP a causa de que la huelga de celo de los controladores impidió la llegada a Madrid de los aviones procedentes de Barcelona, entre las doce de la mañana y las siete de la tarde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de diciembre de 1976

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