El adulterio como anarquía destructora
Pero «amor» y «libre» son términos contradictorias, en cuanto que el amor es sujeción mutua: y si hay el fruto de un hijo, el amor a él, que implica su vida y su educación, remacha el cierre de la cadena.Ante el consenso de todas las civilizaciones que han sancionado a la familia estable como base de la posterior sociedad civil, el adulterio aparece como anarquía destructora de valores sociales esenciales. Por eso, las pancartas, manifestaciones, o gritos reclamando el amor libre exigen por su parte, lo que «de hecho» sin ser amor sino capricho ha existido sin necesidad de pancartas y, por otra, algo que no será «legalizado» por régimen político alguno, sea religioso o ateo, sea conservador o revolucionario.
Las fervorosas pancartistas de la libertad de adulterar no parecen darse cuenta, entre otras cosas, de que dos pases más allá de aparente conquista de igualdad ante el varón les espera fatalmente el papel más débil en la lucha contra él, fortalecido aún más en su prepotencia con la desaparición de una última barrera: el concepto moral y penal del adulterio.
, 26 noviembre


























































