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Rodríguez de Valcárcel será enterrado hoy en Burgos

A las cuatro menos cuarto de la tarde de ayer falleció en la ciudad sanitaria de la Seguridad Social La Paz, Alejandro Rodríguez de Valcárcel, ex presidente de la Cortes, a consecuencia de una crisis cardiaca aguda, cuando era tratado de una grave dolencia respiratoria que se presentó hace ya varios meses. Sus restos serán inhumados hoy en Burgos, donde nació en 1917.

El señor Rodríguez de Valcárcel acudió al centro sanitario sobre la una de la tarde de ayer, acompañado de su esposa, después de haber pasado una noche especialmente inquieto, como culminación de unas jornadas en las que su estado físico se había resentido notablemente, hasta el punto de que el día 8 último tuvo que ausentarse de la sesión del Consejo Nacional que debatía el informe sobre el proyecto de reforma política.Tras su ingreso ayer en La Paz el equipo médico procedió a tratarle con oxígeno y entubarle. Poco después de las cuatro se presentó la crisis cardiaca de la que no pudo sobreponerse. El parte médico distribuido da cuenta del ingreso de Alejandro Rodríguez de Valcárcel «aquejado de una reagudización de su bronconeumopatía crónica, con alteración de su función cardiaca. En su evolución crónica se presentó una parada cardiaca -concluye el parte médico- que, pese a los esfuerzos de reanimación aplicada, produjo el fallecimiento a las 15.45 horas».

En el momento de su muerte se encontraban presentes su esposa, María Teresa Gavilán Alonso; su suegro, su secretario particular, señor Fernández Soberón y el consejero nacional Carlos Pinilla.

Pese a que la biografía política de Alejandro Rodríguez de Valcárcel coincide casi integramente con el desarrollo del régimen -fue nombrado presidente de la Diputación de Santander en 1942- su actividad más relevante y a la que debe la mayor notoriedad política, tuvo lugar durante los seis años en que desempeñó la presidencia de las Cortes. El tercer presidente de las Cortes españolas, designado por Franco, tras Esteban Bilbao- y Antonio Iturmendi, cumplió su mandato, desde el 21 de noviembre de 1969 hasta el 25 del mismo mes de 1975. Los últimos días coincidieron con la muerte del general Franco, por lo que asumió la presidencia del Consejo de Regencia y tornó juramento a don Juan Carlos, como Rey de España.

Su cargo al frente de las Cortes le exigía discreción política, lo que no impidió que se le tuviera siempre como impulsor y promotor -de la asociación política ANEPA, en una operación iniciada en sus tiempos de vicesecretario general del Movimiento. Una vez que cesó, en su puesto se insistió repetidas veces en que el señor Rodríguez de Valcárcel asumiría la presidencia de la asociación pero la operación no llegó a cuajar. Se le situó también en distintas tentativas de coordinar fuerzas de la derecha franquista e incluso su nombre estuvo ligado a algún intento previo de lo que hoy es Alianza Popular, pero hasta el momento de su muerte nada había fructificado.

Hombre ligado al Movimiento, se declaró siempre falangista: «La falange fue mi razón de ser -dijo el pasado verano-; en ella nací a la vida de participación y de acción pública y a ella debo el principal bagaje de mi pensamiento». Su biografía política se resume en estos cargos: presidente de la Diputación de Santander, gobernador de Burgos y Baleares, secretario nacional del Instituto Nacional de la Vivienda, vicepresidente del Instituto Nacional de Previsión, director de asuntos sociales del Instituto Nacional de Industria y vicesecretario general del Movimiento con Solís.

En su calidad de abogado del Estado, fue jefe de la abogacía del Estado de la delegación de Hacienda en Madrid.

La capilla ardiente quedó instalada a última hora de la tarde de ayer en el salón de pasos perdidos del palacio de las Cortes. Tras conocerse el fallecimiento, acudieron a La Paz el presidente del Gobierno, vanos ministros y distintas personalidades, entre ellas numerosos procuradores, algunos de los cuales esperaban que el señor Rodríguez de Valcárcel hubiera acudido a las Cortes para presidir una reunión de la coordinadora de grupos parlamentarios. Entre los procuradores que hubieran asistido a la reunión estaban los señores Lamo de Espinosa, Díaz Llanos, Serrats Urquiza y Gías Jove, entre otros, pertenecientes a los sectores más conservadores de la Cámara.

Aunque el protocolo de las Cortes no tiene previsto ningún ceremonial especial en caso de fallecimiento de un ex vicepresidente, el bar se cerró, ayer tarde, en señal de duelo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de octubre de 1976

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