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Tribuna:

Igualdad de oportunidades

Quienes detentan el poder en las federaciones nacionales quieren ahora ostentarlo. Quienes fueron nombrados a dedo pretenden ser elegidos. Algunos presidentes se han hecho la ilusión de obtener, por sufragio y en justicia, lo que antes se les concedió sin consulta popular y a modo de canonjía.Es justo y necesario que algunos presidentes continúen en su puesto, porque su labor ha sido eficaz y habrá que aceptar como bueno el que alguien sea elegido a pesar de la notable nulidad de sus acciones. Mas para aceptar de un modo total lo que se pretende sea un juego democrático, hay que establecer de entrada una serie de condicionamientos, para que nadie pueda sentirse burlado. Uno de ellos debe ser sin duda el estimar incompatible el uso del poder en plena campaña electoral.

Aquellos presidentes que desean mantenerse en su puesto gracias a los votos deben renunciar inmediatamente a su puesto. La federación puede regirse por los cargos que no se van a someter a elección, e incluso puede recurrirse a una comisión gestora. Quien tiene el poder tiene también los mecanismos suficientes para influir en el desarrollo de las votaciones.

Un presidente puede prometer ayudas a clubs y federaciones y puede, en definitiva, con cuatro medidas urgentes, anteriores al sufragio, modificar los resultados previsibles. Hay que evitar al máximo diferencias apriorísticas entre los candidatos. Igualdad de oportunidades para todos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de octubre de 1976