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Veinte muertos en un accidente ferroviario, en Vigo

Un número de muertos que se estima cercano a veinte -catorce según una nota oficial de RENFE- y cerca de un centenar de heridos de distinta consideración -veinticinco, según la misma- nota, cuatro de ellos muy graves-, es el balance de un accidente ferroviario ocurrido a las seis y media de la tarde de ayer, entre las localidades gallegas de Chapela y Redondela, al chocar frontalmente un tren de viajeros y una máquina procedente de Vigo.Nadie explica cómo pudo ocurrir. Un tren de viajeros, el expreso 2745 de Santiago a Vigo, bajaba totalmente cargado, con un número de personas supuestamente más elevado del normal. Algunos testigos del accidente contaron a EL PAIS que en los pasillos viajaba mucha gente de pie; los asientos iban completamente abarrotados. Dicho tren estaba compuesto por una máquina, un vagón correo y dos vagones de viajeros.

Las dos máquinas chocaron frontalmente, en la segunda curva que hay frente al muelle de minera de Rande, en plena ría de Vigo y a menos de seis kilómetros de esta última ciudad. La violencia del choque fue tal que el vagón correo y un vagón de viajeros saltaron literalmente de la vía y se precipitaron por un barranco de cincuenta metros, al fondo del cual quedaron, detenidos en los muelles allí existentes, que los protegieron de su caída al mar.

Otro de los vagones saltó encima de una de las máquinas y el tercero no se salió de la vía. Por su parte, las dos máquinas quedaron totalmente empotradas, por lo que resultaron extremadamente difíciles las primeras tareas de socorro.

La RENFE, los pocos portavoces que se pudo localizar, se negaron rotundamente a dar ningún tipo de aclaración sobré lo sucedido. Los primeros momentos fueron de total confusión. La gente de los alrededores, una zona altamente poblada, como es el barrio de Chapela, en las cercanías de Vigo y Redondela acudió inmediatamente al lugar del suceso, aglomerándose Pasa a la pág. 13

Una máquina choca con un tren abarrotado de viajeros cerca de Vigo

Viene de la página primera

en los alrededores. Fue precisa la intervención de la fuerza pública, en algunos momentos, para poder contener y ordenar la inquietud de las personas, que se mostraron indignadas desde el primer momento.

Los primeros socorros procedente de la RENFE, los primeros y los únicos según todo hace suponer (una máquina con la que se pudo separar el montón de hierros retorcidos), se presentaron en el lugar del suceso a las 9.50 de la noche, cerca de dos horas después de la desgracia. De la ciudad de Vigo partieron otros socorros con mayor celeridad. Un gran número de ambulancias y varios equipos sanitarios fueron más rápidos que la RENFE y trasladaron con urgencia a los heridos a medida que se fue haciendo posible su recuperación de los vagones. De todos modos, alrededor de las 9.30 de la noche uno de éstos permanecía todavía prácticamente sin ser auxiliado, ya que no se había conseguido abrirlo todavía.

La reacción de la gente mezcló rabia e impotencia generalmente. dirigida contra la RENFE. Algunos empleados de esta compañía tuvieron incluso que alejarse del jugar, a la vista de la actitud condenatoria que tomó el público contra su empresa.

El gobernador civil de Pontevedra, los alcaldes de Vigo y Redondela y otras autoridades se despla zaron al Estrecho de Rande para prestar auxilio. El alcalde vigués, señor García Picher, se mostraba, gravemente preocupado y compartía en parte la indignación de la gente. «Mi impresión sobre esto es fatal», declaró en un momento.

La identificación de los cadáveres resultó muy difícil, así como determinar con exactitud el número de fallecidos, algunos de los cuales murieron cuando eran transportados a los hospitales. En la zona del accidente, los restos humanos se extendían por un área considerable y las mutilaciones ofrecían un espectáculo aterrador. Los primeros muertos identificados fueron Emilio García Martínez y Abel Fortes Novoa, vecinos de Vigo y empleados de la RENFE, que viajaban en la máquina que. procedía de la estación de mercancías, y Alejandro Fose Gerve y José Somoza Rodríguez (maquinistas del tren,que procedía de Santiago), Francisco Ron Noya, José Ramón Novoa García, Javier NovoaGarcíay Alejandro Herrero Aymerich, viajeros. A la hora de cerrar esta información no se conocen los nombres de más víctimas y se supone que los muertos pasan ya de veinte, entre ellos un niño de siete meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de septiembre de 1976

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