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Reportaje:

Valdez: "Mi empresario dijo que mi padre era murciano"

Rubén Valdez se sentó en la mañana de ayer en un banquillo más ingrato que el de los suplentes: el banquillo de los acusados. El extremo zurdo del Valencia compareció ante la sala segunda de la Audiencia Provincial para responder a unos delitos de supuesta falsificación de documentos oficiales. La acusación privada solicitó una pena de ocho años y 50.000 pesetas o una supletoria: de seis años de prisión menor y multa accesoria de 50.000 pesetas. La defensa solicitó la absolución.

En la sala segunda de la Audiencia Provincial se sometió a juicio en la mañana de ayer al jugador de fútbol, Rubén Valdez, por supuesta falsificación de documentos oficiales y utilización indebida de los mismos. La acusación privada, llevada a cabo por José María Gil-Robles en representación de los clubs Athletic de Bilbao y Real Sociedad, argumentó que el padre del jugador -como tampoco el abuelo- no es español ni nacido en Murcia, como así figura en los documentos oficiales que en su día presentó Rubén Valdez para isncribirse como español en el Registro Central.A la pregunta formulada por el ministerio fiscal con respecto al lugar de nacimiento de su padre, Rubén Valdez, se limitó a contestar «el empresario que me trajo aquí me había asegurado que mi padre era de Murcia». En cuanto a la falsificación de documentos, afirmó el jugador: «no sé lo que he firmado; de documentación no sé nada». La acusación privada, por su parte se interesó en la formalización de su contrato con el Valencia, a lo que el jugador respondió: «he firmado con el Valencia en blanco; al menos, así me lo ha dicho el presidente».

La acusación privada hizo, a continuación, hincapié en el uso de un presunto documento nacional de identidad falso después de haberse publicado el indulto de 21 de noviembre último, por lo que en el supuesto de culpa, no se acogería a sus beneficios. A la pregunta de si el día 23 de noviembre se había alineado con el Valencia en el partido que éste disputó en Gijón, frente al Sporting, Rubén Váldez se limitó a contestar: «No me acuerdo».

Rubén Valdez se nacionalizó español el pasado 31 de marzo. La acusación privada se interesó por la persona que había llevado a cabo los trámites, a lo que el jugador respondió que había sido el gerente del Valencia, señor Gomar. Ante esta afirmación, la representación del Athletic y Real Sociedad, solicitó que constase en acta el nombre de Gomar para prestar declaraciones o testimonios por las responsabilidades que pudieran surgir.

La acusación privada considera que en el caso en cuestión se han cometido tres delitos: un delito de falsedad en documento oficial; un delito de uso continuado de documento falso; y un delito de uso continuado de documento nacional de identidad falso. Ante estas supuestas actuaciones, la acusación privada solicita una pena de cuatro años de prisión menor por el supuesto delito de falsedad en documento oficial, cuatro años de prisión menor por uso continuado del mismo, y 50.000 pesetas de multa, por el uso continuado de un documento nacional de identidad falso. Como pena supletoria, solicita seis años de prisión menor y una multa accesoria de 50.000 pesetas.

La defensa, por su parte, solicita la absolución de su patrocinado. El abogado defensor de Rubén Valdez, Ilustrador Tolosa, argumentó su petición que no consta que el jugador sea el autor material de la falsificación. Aseguró que el delito no fue cocometido por el jugador ni probado suficientemente, a la vista de los documentos que remitió, la acusación privada. Con respecto a la actuación e ignorancia de los documentos firmados por su patrocinado, la defensa las justificó en función de su condición de analfabeto. Recurrió, a continuación, a la cita de unas sentencias dictadas por el Tribunal Supremo a finales del siglo pasado y trató de justificar la inexistencia de ánimo de lucro en la intencionalidad de su patrocinado, supuesto que la acusación privada había considerado como probada después de cinco años de profesional en España. El abogado defensor afirmó que Rubén Valdez en ningún momento había evidenciado ese propósito como tampoco había hecho daño a terceros. Finalizó Ilustrador Tolosa su alegato, haciendo un elogio al cariño de Valdez «a la madre patria» y al orgullo que tantas veces sintió al defender los colores de la selección nacional.

Después de preguntar el presidente de la sala si el acusado deseaba. añadir algo a lo allí expuesto, y ante la negativa de Rubén Valdez, declaró el caso visto para sentencia.

Rubén Valdez llegó a primeras horas de la mañana de ayer a Madrid, acompañado únicamente de su abogado, Ilustrador Tolosa. Después de visitar las distintas salas y dependencias de las Salesas, se sentó pacientemente en un banco del hall de la entrada. «Estoy nervioso, muy nervioso; es la primera vez en mi vida que me encuentro en un lugar como éste. Y no es lo mío, yo me sé defender frente a once jugadores enun campo de fútbol, pero aquí, ignoro qué va a suceder».

En lo referente al caso que ocupó tres cuartos de hora en la sala segunda, Valdez asegura que no se acuerda de su padre. «Sé que mi madre es argentina; pero de mi padre lo ignoro todo, se separó de ella cuando yo tenía siete años». El jugador al parecer, llegó a España en condiciones precarias. «Un buen día mi empresario dijo que me iba a llevar fuera de Argentina. En realidad, así sucedió poco tiempo más tarde, me metió en un avión y vine a España. Nada más llegar, fui a vivir a Chiva. La razón por la que me encontraba allí era que había algunas dificultades para mi presentación en el Valencia. En Chiva pasé mes y medio».

En un momento determinado daba la impresión de que se arrepiente de haber venido a España. «En Argentina ya estaba preseleccionado; allí podía haber ganado dinero, bastante dinero. Mi empresario me aseguró que aquí no encontraría problema alguno para jugar. Mi padre, dijo, había nacido en Murcia".

Ya en la sala donde se celebraba la audiencia, el presidente tuvo que rogarle por tres veces que levantara un poco más el volumen de voz. Durante las intervenciones del ministetio fiscal, la acusación privada y la defensa, siempre que no fue requerido, Valdez no levantó los ojos del suelo. Su comentario acerca del asunto que le trajo a Madrid, fue en todo momento el mismo: «¡Si ni siquiera sé cómo es una partida de nacimiento!».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de julio de 1976

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